ESCLAVOS DEL FUEGO ( III )
Por fe quema tu cielo
en cada aurora,
dile a tus hordas
que arrasen los mañanas,
ábrele tus costados
a la flama
y destierra al intruso
con tu espada.
Me entrego a ser la leña
de tu fuego,
la carne devorada
de tu hoguera,
yo sé que te lacera
ser incendio,
lo sé y sin embargo
te alimento.
No le niegues oxígeno
a tus labios,
a las lenguas ardientes
de tus llamas
pues ellas dan calor,
besan, abrasan,
y se erigen en voz
de aquel que te ama.
No temas ser esclava
de un poema,
parirlo letra a letra
te libera.
Si eres tu grito
la esclavitud no existe,
que muera de pasión
quien te desviste.
Para ti.
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