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Inicio / Cuenteros Locales / rolox37 / Nosotros estamos muertos. (5ta Parte)

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..Cada vez que llovía yo era muy feliz. Sentía con asombrosa claridad como el agua fresca en la madrugada empezaba a filtrarse primero entre las ranuras abiertas del concreto de mi cripta, después, empapaba la tierra sobre mi y entraba luego a mi ya viejo y deteriorado ataúd. Yo la sentía por todas partes, me refrescaba de los agobiantes calores de Mayo, y era entonces cuando agua, tierra, gusanos, y lombrices y todo minúsculo ser viviente que caminase sobre el polvo haciámos de la ocasión una gran fiesta. Creo que si bien, jamás dejé de sentirme de algún modo un ser vivo, era precisamente en los días de lluvia cuando pensaba que nunca como entonces estaba mas lleno de vida....Y ese olor, ese aroma de viejas flores podridas de cementerio que ahora extraño como nunca antes.

...Ahora empezaba a comprender muchas cosas. Benjamín, su prometida y yo morimos ese mismo día, de esa misma forma, y en ese mismo accidente. Tal parecía que el destino con su mano cruel y despiadada nos acomodaba con paciente frialdad el rostro de la mejor manera, para darnos de la forma mas efectiva y dolorosa una sonora y sangrienta bofetada.

De reojo busqué a Benjamín y pude ver que este me veía sin verme, me hablaba sin ecucharlo y me escuchaba sin que yo le hablara.

Después de un largo silencio creo que alcanzó a decir:

“Antonio, yo iba bien por la carretera. Verónica iba a mi lado, feliz de que al día siguiente íbamos a casarnos. Todo estaba preparado. Su padre sólo esperaba ver a su única hija casada para morir tranquilo. Para su madre era la ilusión mas grande...Y para mi, ¿que te puedo decir Antonio? Aún no cumplía 37 años de edad cuando te atravesaste en nuestras vidas y lo arruinaste todo. No puedo odiarte porque ni siquiera del odio puedes ser digno...”

Iba a seguir hablando cuando lo interrumpí abruptamente...

“Mira Benjamín, justo en esta curva donde estamos parados ahora apareciste tu, invadiendo el carril que por derecho de tráfico me pertenecía. No te reprocho nada, aunque como tú, yo también además de la vida perdí a mis seres queridos, que si bien no viajaban conmigo, si me arranacaste de ellos para siempre. Pero no te lo reprocho porque ¿Sabes?, sé que no hubo dolo ni mala fé en esa tragedia, fué un accidente, un lamentable accidente que no pudimos evitar y aunque me esté mal decirlo, deberías de saber que mis últimas oraciones antes de que el fuego nos alcanzara fueron para ti y tu prometida, deberías de saber también que...”

Aún no terminaba de decirle todo lo que debería de decirle cuando de la nada, vi una figura amorfa y gigantesca que de pronto empezaba a conformarse en el cielo de algo como un rostro deformado y este se reía y se burlaba de nosotros, y aunque esa monstruosa y descomunal cara no emitía ningún sonido, muy claro podía casi escuchar las risas y carcajadas que le producían ver a dos muertos discutiendo el grado de responsabilidad de cada uno en el accidente que los privó de la vida en ese mismo lugar hacía mas de doce años.
Eso me hizo sentir una pena y una lástima tan grande e infinita por nuestra triste condición que terminó por hacerme entrar en razón.

“Está bien Benjamín, no hay nada que podamos hacer para revertir la situación. Vamos a ubicarnos, los tres morimos en un accidente y el destino se encargó de todo lo demás. Entiéndelo de una vez. Nosotros estamos muertos y no es de muertos discutir ni repartir culpas ni responsabilidades, vamos a tratar de....”

Me dejó con las palabras a medio salir y escurriendo por mis labios. Emitió de su boca cerrada y apretada el llanto mas agudo y malancólico que jamás en la vida, cuando la tuve, había escuchado y con torrentes de lágrimas saliéndole por sus ojos se alejó de ahí. Se alejó volando y flotando por el aire húmedo tanto que lo perdí de vista justo en dirección a donde el sol casi terminaba de ocultarse. Y aún cuando ya no lo veía, su llanto triste y desgarrador lo seguía escuchando todavía y seguí escuchándolo 25 días mas desde diferentes direcciones y a toda hora del día y de la noche. Hasta que de pronto un día ya no lo oí mas.

Esa fué la última vez que ví a Benjamín Terrazas.



Continuará...

Texto agregado el 02-08-2008, y leído por 36 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-08-06 15:56:58 UN DRAMA, MUY BIEN RELATADO.5* luna-azul
2008-08-02 18:54:21 El relato cobra tragedia, adquiere profundidad y ensalza el suspense...Te sigo. auiles
2008-08-02 11:38:14 esta aventura de muertos-vivos está entretenida...espero la continuación... albaclara
 
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