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Inicio / Cuenteros Locales / rolox37 / Nosotros estamos muertos. (Final)

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Hoy decidí de manera tajante ponerle fin a esta locura. Era el momento de terminar esta idiotizante aventura que había nacido de la nada y había complicado las cosas tan terriblemente.

“Antonio, tu estás muerto desde hace ya bastante tiempo y con los muertos es con quienes debes de estar” - Me dije mientras observaba con algún dejo de tristeza y melancolía el mundo al que vine a visitar por espacio de casi dos meses-

Sabía de antemano que ya nada sería igual, si bien el tiempo que permanecí muerto fueron años de compañía y amistad de un entrañable amigo, ahora aquello había terminado. De hecho estaba casi seguro que Benjamín ya había vuelto al cementerio pero este no me dirigiría siquiera la palabra en los días, meses, años, siglos o milenios que durara todavía la eternidad.

Fué así que aquella mañana al amanecer, iba entrando nuevamente por aquella enorme puerta de altos arcos grises. Decidido a que nada ni nadie me volvería a sacar de ahí...


“Que ingenuos somos los muertos que hemos resucitado...”


Voy a ser simple en explicarlo sin darle tantos rodeos.
Nuestras tumbas habían desaparecido. Así de sencillo. Cuatro días con sus cinco noches me pasé dando vueltas sin descanso por todo el cementerio tratando de ubicar nuestras auto-profanadas sepulturas y estas nunca aparecieron, ni señas siquiera de que algún día hubieran existido.
Entonces, un detalle iluminó de pronto mi mente.
La tumba de Verónica Aguirre, la prometida de Benjamín, estaba justo debajo del árbol mas alto del cementerio y eso era bastante fácil de encontrar ya que ese gigantesco sauce sobresalía por encima de todos los otros árboles por mas del doble de su tamaño. Apenas gíré mi vista y lo encontré, corrí apresurado a buscar la tumba de esa pobre mujer, sabiendo que a pocos metros de ella y por el mismo pasillo estaban nuestra moradas...Pero la sepultura de Verónica estaba tan desaparecida como las nuestras.

Benjamín, Verónica, el vestido de novia, la lechuza... -Pensé- ¿Me estaré volviendo loco?

Entré al pequeño cuarto que Juan José, el viejo sepulturero ocupaba dentro del cementerio y lo encontré dormido. Le hablé primero, le grité después y terminé abofeteándolo violentamente para despertarlo al tiempo que a gritos le preguntaba que había pasado con nuestras tumbas, pero el viejo borracho apenas pudo entreabrir los ojos, balbuceó unas palabras entrecortadas que no alcancé a entender y tomó la botella de aguardiente que tenía debajo de la cama para reventarla con fuerza contra la pared al tiempo que gritaba...

“¡Pinche vicio mierda...Juro que jamás volveré a tomar!” y se quedó dormido nuevamente entre ahogados y ruidosos ronquidos.




...Hoy es fecha que aún sigo todavía en el mundo de los vivos, aunque desde hace bastante tiempo ya, nosotros estamos muertos.
Este mundo de gente viva tiene poco que ofrecernos y es por eso que la noche y el insomnio siguen siendo mis mejores compañeros. ¿Por cuanto tiempo? No lo sé todavía. Estoy en proceso de adaptarme a estas actuales circunstancias antes de que terminen conmigo, porque para ser sincero, es muy grande mi temor hacia lo desconocido. Quiero decir...Si esto me matara ¿A donde voy a ir ahora? ¿Existirá algún lugar a donde van los muertos que revivieron y luego volvieron a morir? Y si esto existe, ¿como será? ¿Me estará esperando algún castigo divino por haber violentado una de las mas sagradas y elementales leyes de la naturaleza? Si así fuera, bien merecido lo tendría.

Mi vida, si es que a esto así se le puede llamar, se ha reducido a esperar con paciencia la noche para volar en ella, para flotar en el aire húmedo y ver las cosas y la vida desde arriba envueltas en el mas acogedor y sórdido de los silencios. Tengo el tiempo de sobra para compadecer a esta pobre raza humana a la que pertenecemos y llorar con ella hasta que la luz del amanecer nuevamente empiece a salir y con ella la falsa ilusión de que este día las cosas serán mejores.

Seguiré a la espera de las lechuzas nocturnas en la esperanza de encontrar en alguna a mi amigo de toda la muerte, y ojalá las cosas entre nosotros pudieran arreglarse, aunque nunca mas he vuelto a ver otra como la que vi aquella madrugada...



...No tarda mucho en anochecer, mientras tanto voy a seguir contándoles mi historia y esperando aquí sentado...En esto que fué una vez el portal de mi vieja casa donde fuí tan feliz, cerrando los ojos y tratando de recrear una vez mas aquel dulce aroma de las flores podridas de cementerio, que los aguaceros de mayo arrastraban, y llevaban siempre hasta mi añorado lecho.


FIN

Texto agregado el 02-08-2008, y leído por 83 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-08-06 16:10:23 Comparto con auiles, me parece que le falta algo, pero vos sos el autor y nosotros los lectores, tu voluntad es la que prima.***** luna-azul
2008-08-02 19:02:48 El final no está mal, pero tienes que continuar la historia, se lo debes a tus lectores, porque has sabido ser original y has atrapado a tus lectores con la fluidez de tu estilo...un saludo. auiles
2008-08-02 11:43:04 Buen final, amigo. Mis respetos.***** albaclara
 
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