Me escondo de tus besos porque se me hace áspera la espera de la boca, me retuerzo en un plato de sábanas y sudores porque pierdo la fascinación de un momento a otro, me ató a un limbo, me corto en vida y muerte, y te espero con las caricias de siempre, con las manos tibias y mojadas.
Valoro el gesto de gruñir por satisfacción propia e impura, por las noches te resistes a querer, pero te sobran las ganas de poseer la nobleza perdida en el acto de ser real, y eres paciente al menos más que yo, porque sabes que tengo la vieja costumbre de hacerte un espacio dentro de mi corazón.
Se me ha vuelto costumbre por las noches dormir con la luz encendida simplemente porque temo ver tu sombra cuando entras por mi ventana, eres delicada pero igual te siento respirar, sé que tú sabes que estoy despierto pero simulando estar dormido porque así es más fácil para ambos.
Eres la sombra fertilizada de un emjambre de cenizas del olvido, si sueltas mi mano mueres en sueños, caes en otro, se nubla la espera y se quema el cuerpo... quisé ser tuyo una vez más, pero ya tengo otros brazos, otras piernas, una boca gorda y sedienta de sexo... fuiste una opción, nunca más que eso.
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