Érase una vez un estúpido que perdió a la mujer de su vida, solo que este no lo sabia…
De excusas tiene miles, el hecho de que era joven, de su inmadurez, de la pequeña amistad que tenía él con el hermano mayor de ella, la diferencia de edad y no olvidemos que se quemo deslumbrado por un falso sol…
En fin nada lo justifica, el daño que este ser causo en esa dulce muchacha es imperdonable hasta para Dios.
Simplemente la dejo ir…
Nadie jamás sabrá porque, ni siquiera Dios. Pero el paso del tiempo mostró que a este rey de los ingenuos que en la vida hay muchas vueltas y que el daño que una vez has cometido mas de una vez se revierte a uno mismo.
Es así que Pedro hoy se encuentra solo, con sus miles de reproches por haber actuado de esa manera en su pasado.
¿Pedir Perdón? ¿Para qué? Si ya de nada sirve.
Para pedro paso el tiempo y durante el mismo la vida solo le dio dolor, quizás no tanto como el que él causo, sin embargo fue mucho.
Hoy la vida da una nueva oportunidad, la misma que tiempo atrás desaprovecho, no busca tener el amor de esta dama, sólo se conformará con su perdón.
Perdón necesario para que quien escribe este par de líneas sea de una vez libre y pueda de nuevo intentar vivir, sin esta cadena pesada que es la culpa.
Si prestas atención algún día, Yanina Elizabeth Balario, Ayúdame. Quiero ser feliz de nuevo, por más que Pedro no seas feliz a tu lado.
Yo lo necesito. Yo lo imploro…
… Perdóname.
Firma la maldita conciencia de Pedro…
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