El frío parece ser algo aterrador,
Pero esta vez he sentido un frío distinto.
Era tan intenso que era a lo único que atendía.
Era tan intenso pero no capaz de aterir mis huesos,
no capaz de tensar mis músculos.
El frío se posaba como una niebla espesa
sobre el silencio de recinto.
El frío también era cultivado como
Una peste por las metálicas estructuras
Que componían la mayoría del edificio.
Y ese frío era el que me acompañaba,
Tendido sobre aquella bandeja,
Husmeando entre todo los rincones
Con los ojos de loco entumecido.
Pero ese frío,
El que les acabo de describir,
Era accesorio,
Fantástico pero accesorio,
Capaz de ser descrito y narrado.
El frío verdadero,
El frío fantástico e indescriptible
Es el que sentí junto a tu cuerpo,
Junto a tu cuerpo muerto
En una terrible y solitaria morgue de la capital.
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