Fue entonces cuando decidí no mirar... pero era demasiado tarde, una vez mas era tarde. -Corrí por lo menos cien metros antes de que el perro me mordiera y yo decidiera al fin disparar... -No fue mi culpa, el se comió a Tomas, mi hamster.
Texto agregado el 04-08-2008, y leído por 16 visitantes. (2 votos)