La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / vihima / El Yang Negro

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo  Añadir en Facebook [C:365005]

Su helénica figura se para en seco delante de la Puerta Negra, no tiene idea del ser al que va a encontrar, sólo abre las manos y observa, primero el objeto en su derecha: la llave de oro y luego el de su izquierda: un cascabel dorado. Tiene muy claro lo que tiene que hacer con la primera, pero su volátil cuerpo se estremece cuando piensa en lo que habrá de hacer con el segundo.

Al abrir la imponente Puerta Negra no hay suelo, el ángel puede volar pero tiene orden de dejarse caer hasta el fondo. Así llega a lo que parece un sótano muy amplio, apenas alumbrado por un tragaluz semicircular que filtra los rayos lunares.
La turbación comienza a vencer a la briosa sílfide, tan acostumbrada a la luz y al calor. La humedad putrefacta y la espesa negrura la hacen sacar de pronto su barrera protectora, una burbuja de luz impenetrable. Pero en ese lugar se rigen otras reglas y miles de voces estallan de pronto, casi destrozándole los tímpanos, como interferencias dislocadas provenientes de miles de mundos. Entonces recordó que allí toda resistencia desencadenaría las peores consecuencias.

Así que, desprovista de toda protección, toca el suelo, acto que vuelve a las de su especie casi corpóreas. De pronto nota la vulnerabilidad, la materialización de su fulgurante piel, su cabello apagándose en lo oscuro… Siente la respiración acelerándose a un ritmo casi humano… Todo era tan lóbrego, sabía sin duda que ese era el lugar donde estaría quien había venido a buscar.

Agitó suavemente el cascabel…
Clin, clin, clin… el silencio se hizo más espeso.
Clin, clin, clin… se escucha una respiración agitada, cadenas…
Clin, clin, clin… una sombra enorme se alza en un instante a través del tragaluz.

Su ansia crece por momentos, no puede sentir nada, el terror la bloquea, la angustia, como un fuerte muro que atenaza su garganta y se expande por su cuerpo, como una pared de pesado acero. Esa era la peor secuela de corporeizarse, pero decide seguir.

Entonces la ve, la figura que corresponde a la imponente sombra. Está en el suelo sentada, una enorme argolla aprisiona su cuello encadenándola a la pared. Yace agazapada, unas faldas largas cubren sus rodillas encogidas. Parece una inocente chica pero su rostro permanece inclinado, escondido entre una maraña de pelo negro. Y sus manos… están extendidas simulando un cuenco, sostienen algo, una polilla, una enorme e indefensa polilla… La sílfide se estremece, su mente la imagina aplastando cruelmente al insecto, e incluso comiéndosela… pero quiere creer que la está liberando, que la está ofreciendo... a ella tal vez.

El níveo ángel se acerca aun temblando, sostiene el cascabel en un suave tintineo, se quita un cordón del cuello y une las dos piezas. Entonces, con un valor digno de las de su casta, le levanta la falda descubriéndole el tobillo, sabe que tiene que colocárselo ahí…
Durante segundos interminables teme por su vida. Le habían advertido que aquel ser podía ser cualquier cosa, pero nunca había imaginado algo así, aquella criatura parecía una chica normal a la que tuvieran prisionera, el tacto de su pierna era tan alarmantemente humano… y esa normalidad era en concreto lo que le producía más miedo a la vez que paradójicamente la atraía.
Debía ser que su propio cuerpo se estaba volviendo cada vez más humano y podía sentir la delicadeza de esa piel, de ese vello suave, erizado también, vivo… y notó entonces el enorme dolor que había padecido la criatura, que padecía aun. Imagina que pudiera ser ella la que estuviese en ese lugar podrido y oscuro… y siente compasión.
Le acaricia el pie mientras le enlaza el cascabel y ella no se resiste, no ataca… Y luego… nada. No ocurre nada.
¿Nada?... de nuevo aquel agobio atroz. Quiere alejarse, irse, la criatura reposa como una estatua. ¡Aguanta sílfide! pero comienza a elevarse del suelo, es el instinto protector. De nuevo se vuelve casi incorpórea, el estado idóneo para escapar…
La chica sin rostro permanece allí, con el cascabel dorado puesto, en la oscuridad, sin el menor atisbo de acción frente a la repentina huída. Incluso la polilla sigue posada en sus manos, como disecada…
Pero entonces, el fatuo ángel la mira y recuerda el tacto de su pierna, tan aparentemente vulnerable, y un sentimiento extraño la paraliza. De pronto no se quiere ir, el miedo sigue pero el deseo de volver a tocarla se hace más fuerte, un deseo totalmente impropio de una sílfide.

El alado espíritu vuelve a posarse, su respiración se agita, se agacha al nivel de la chica y de pronto entiende lo que ella quiere. Le toma las manos y agarra la polilla que de pronto, como si de un truco de magia se tratara, se convierte en mariposa y huye volando hacia la oscuridad.

Entonces el ser hace su primer gesto, lleva sus manos hacia atrás y alza levemente la cabeza, mira a la sílfide a través de la hirsuta maraña y entre las sombras parece sonreír… aunque no podría decirse con exactitud.

En ese instante comienza a pasar algo impredecible, una energía comienza a sacudir a la ninfa de aire, un calor atroz y fulgurante que le sube desde los pies hasta explotarle en el cerebro. Nunca antes lo había sentido, pero sabía perfectamente qué era, ocurría a las de su especie en las temporadas de apareamiento.

Ellas nacían con sexo femenino, pero al alcanzar la madurez algunas manifestaban lo que denominaban Fuego Masculino o Principio Creativo. Ocurría en las danzas de cópula, las sílfides se agrupaban unas contra otras en una orgía de luz y calor que pasaba por diferentes fases. Entonces, en el punto más álgido, algunas eran poseídas por este fuego liberador, y sus cuerpos se transformaban en colosales seres ardientes que poseían a sus compañeras a un ritmo frenético, asegurándose así la descendencia para la nueva época.

Pero eso nunca pasaba a una sílfide de su edad, que nunca antes lo había exteriorizado, y mucho menos en circunstancias tan hostiles y con seres que no eran de su rango genético. Así que no podía ser, no…
Pero lo era, lo era sin duda. El calor comenzaba a quemarle el cuerpo metamorfoseando su esencia… y un deseo atroz se apoderaba de ella, bueno, de él, el fuego masculino era imparable una vez desatado, había dejado de ser lo que era para convertirse en un impresionante y hermoso ser de escamas de luz que no dejaba dudas acerca de su nuevo sexo.

Llegado a ese punto la única opción era proyectarse hacia la chica, aun sabiendo que una unión así era totalmente imposible, que su fuego la destrozaría…
Pero ya no puede, no quiere evitarlo. Le levanta la falda y la posee así amarrada, en la oscuridad, ni siquiera le aparta el pelo de la cara, sólo la agarra y la embiste, y ella dócil se deja, aplastada contra la esquina, casi ahorcada con su propia cadena… Hacen el amor y ella se entrega completamente, mientras él le sujeta las piernas quemándole las roídas y sucias vestimentas, pero no su piel. Extrañamente nada en ella arde. El ángel acaricia sus muslos, su cuerpo, el ritmo es cada vez más compulsivo, taladrador, inaguantable para cualquier hembra que no sea de naturaleza élfica… Y así hasta que se vacía totalmente en ella con un torrente de lava y luz.

Entonces lejos de morir, la chica ríe eufórica y su cuerpo va absorbiendo todo el fuego que le queda a la sílfide, que tras el enorme esfuerzo cae agotada y vulnerable, convirtiéndose de nuevo en hembra. Su cuerpo se va volviendo de una solidez humana, en esas circunstancias aun pueden quedarle un par de horas hasta poder volar. Y mientras la gelidez del suelo traspasa sus cartílagos, que ahora se tornan huesos, y sus escamas luminosas se vuelven tierna carne… un nuevo y atroz espectáculo surge en la oscuridad.

El ser se alza imponente, ya nada queda de su antigua ropa. Su cuerpo desnudo va creciendo y se transforma en el de un hombre de un tamaño y fuerza descomunal. Así, la ninfa, contempla extasiada su musculatura perfecta, la largura de sus extremidades, el latir del músculo, la furia contenida… y tras un salvaje grito liberador rompe la argolla del cuello soltándose de las cadenas que lo aprisionaban, y coloca en su lugar el cascabel que se había soltado de su tobillo durante la metamorfosis.
Entonces él la mira, sus ojos brillan en la oscuridad y aunque ella casi no puede dar un paso sabe que tiene que correr.
Él no la persigue, pero sabe que sólo le está dando tiempo. Todo intento de volar es inútil, sólo puede correr apenas tan rápido como lo haría una humana… había perdido toda su energía.

Busca algún sitio donde esconderse, su corazón amenaza con explotar de un momento a otro. Pero entonces lo oye, lo oye correr como un animal tras ella. Después de eso toda acción es inútil.
Él la apresa en dos segundos y la paraliza por completo. Nota como le cae su enorme cuerpo. Su cara se aplasta contra la suya y su gran boca comienza a buscar su brazo donde le muerde hasta llegar al cuello. La hace sangrar, aunque no lo suficiente como para degollarla… Entonces comienza a olerla. Dios, se la va a comer, va a engullirla y a desmembrarla como un lobo hambriento…
Sus movimientos siguen siendo bruscos y precisos y comienza a lamerla desesperado, pero la presión disminuye dejándole cierta libertad de movimientos, entonces le acaricia el rostro, quizá en un reconocimiento único.
Desde luego aquello no era una cacería, y tampoco se parecía en nada a un apareamiento élfico. Había sudor, sangre, dolor… pero su cuerpo comenzó a estremecerse como el de una humana. Así le abrió las piernas y dejó que la penetrara brutalmente contra la pared. Y ella se dejó llevar por la depravación más absoluta, sintiendo como su carne se iba desgarrando, se dejó como antes lo había hecho él, en una entrega absoluta… El sexo comenzó a perder todo su antiguo sentido de acoplamiento, de gozosa plenitud… para convertirse en algo vaciador, rompiente, abrupto.
Pero ella deseaba romperse, deseaba encontrarse en la liberación de perderse por completo. Y ahora, al fin, podía desgajar aquello que había sido durante centenas… porque la estaba haciendo sentirse a sí misma a través de aquel dolor que él le transfería con cada embate, porque hasta ahora, sólo había recibido luz y necesitaba que él vaciara toda aquella oscuridad dentro de sus entrañas hasta hacerla explotar.
Y así pasó, la explotó, convirtiéndola en aire… como hielo que pasa directamente a gas. La ninfa volvió a su estado etéreo en un estallido jubiloso y salió disparada hacia arriba de aquel lugar frío a toda velocidad.

Pasado un tiempo se presentó ante Aquella A Quien Debía Rendir Cuentas y con la mirada avergonzada le dijo:
“Mi señora, he hecho todo cuanto me pedisteis, aun arriesgando mi propia vida. Pero no sé si el resultado ha sido cómo esperabais, pues lo que allí ocurrió no debe nunca ser nombrado y va en contra de toda previsión. Sólo puedo alegar en mi defensa que la criatura provocó en mí poderosos cambios, fue como si dejara de ser yo y de pronto… me convirtiera en otra cosa, en algo de la naturaleza de aquel ser, en algo parecido a… perdonad la osadía… a vos…”

“Ahí está la clave” Se pronunció Aquella A Quien Debía Rendir Cuentas.

“No entiendo Gran Madre… yo pensé que había hecho algo impropio, no sé hasta que punto la criatura me estaba manipulando o es que yo…”

“No sufras sílfide, pues Aquel a Quien Yo Esperaba ha sido al fin despertado.”

Texto agregado el 06-08-2008, y leído por 92 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-08-07 21:56:21 Despertar del lesbianismo quizás, continua metamorfosis entre lo etéreo y lo carnal, duda dicotómica: volar o dejarse caer, abrirse al cambio, aceptación, simbiosis, placer, culpa, perdón. Da para la asociación libre. Desde lo literario, sé que te es posible expresarte mucho mejor, con más síntesis y precisión, como lo demuestran varios de tus textos anteriores. FilosofiaBarata
2008-08-07 18:29:20 Atrapado en la trama encontré un final inesperado. Magnífico relato con seress mitológicos, protectores alados del Jardín del Edén. De cinco estrellas. Gracias. borarje
2008-08-06 14:29:10 Es un excelente cuento erótico. ¿Tiene continuación? byryb
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]