Está más claro este día
y más azul está el cielo;
están bajo el mismo alero
Marianne, Adriana y María.
Tres hijas, tres gozos míos,
tres delirios, tres sonrisas,
tres soplos frescos de brisa,
tres caricias, tres suspiros.
Tres luces de plenilunio,
la razón de mi desvelo,
y llegaron del anhelo
en septiembre, mayo y junio.
Tranquilas, lindas, en flor,
están dormidas, mi Dios,
cada lucero en su cama:
la mediana, la mayor,
y en el medio de las dos
la más chica, mi Mariana. |