Amigo lector, te pido que si puentuas me digas qué es lo que te ha gustado o no te ha gustado, para poder tomarlo en cuenta y ser un mejor crítico conmigo mismo, y también más amable conmigo, gracias.
- Leo… ¿qué le paso al árbol? – le pregunte mientras me ayudaba a sentarme en un sillón de color blanco, en una habitación más pequeña por la que se accede en el lado derecho del gran salón principal.
- Se ha secado el árbol.
- Sí. Eso me pareció ver, pero, ¿Por qué?
- Por falta de riego.
- ¿De qué hablas? Fue ayer ¿cierto? – preguntaba exasperado – cuando tenía que dar las cinco vueltas, cuando empezó a llover y entonces…
- Entonces mataste al manzano.
- ¿Qué yo qué?
- Le mataste – dijo Leo mientras agachaba su cabeza y tomaba asiento en otro sillón. La señorita Sifr y yo nos ausentaremos a partir de esta tarde, de hecho, yo pensé que no despertarías el día de hoy.
- Sí, luego me cuentas de eso ¿Cómo que yo le mate? Es cierto que lo golpee, pero… ¿matarlo?
- Lo secaste, tú viste. Ya es medio día, del día siguiente.
- ¿Cómo pude hacerlo?
- Le secaste. Cuando comenzaste a golpearlo, tu energía vital, tu control sobre el elemento natural del agua, quedo fuera de control, observa tus manos, no tienes ni un rasguño, no tienes los nodillos lastimados, te duele tu cuerpo, pero no estás herido, en ese momento te convertiste en un demielemental.
Escucho hablar a Leo, cada palabra que me dice choca contra un muro de creencias que he tenido desde pequeño, hechizos, seres elementales, magia real… hasta la maldita lactosa suena agradable y encaja en mi realidad más que todo esto, y ahora… que me he convertido en un qué ¿demielemental? ¿Qué carajos es eso? Tomo aire, recuesto todo mi cuerpo sobre el sillón, llevo mis manos a mi frente y suspiro, tan largo que apenas me da tiempo de entender miles de pensamientos que cruzan mi mente. Me quedo callado unos minutos, de la misma forma Leo, parece que entiende lo que me está diciendo, que para las palabras que el emplea y que son tan sencillas de pronunciar, que para el pueden ser hasta cotidianas, para mí son como un dolor de muelas en su máximo esplendor. Baje mis brazos y me quede mirando al techo liso, callado, pasaron los minutos, tal vez diez o quince, movía mi cabeza de un lado a otro, no puedo creer lo que escucho y mucho menos que yo seque un manzano. Respire nuevamente, sentía mi corazón palpitar, no quería preguntar por miedo a las respuestas o a lo que me dijera Leo, inhale y le pregunte:
- ¿Qué es lo que sucedió Leo?
- Te lo explicare con detalle chico – dijo rompiendo su propio silencio. Ayer te dije que podías obtener agua si querías hacerlo, de cualquier cosa, ese fue un error de mi parte, no estás listo para conocer lo fuerte que puede llegar a ser esa magia especial que tienes. Lo más conveniente fue haber llevado algunas botellas con agua para darte.
- ¿Qué clase de magia, Leo? ¿Qué carajos soy? – preguntaba decepcionado, me confundía con todo lo que me decía, que si la fuerza, que si la magia, que si la chingada.
- Eres un aprendiz. Tu fuerza ayer se nos revelo de una manera clara, una fuerza que es capaz de destruir y construir a la vez, mataste al manzano y las gotas que ayer viste no era una lluvia, era el agua del árbol, le xtrajiste toda su energía vital a través de los golpes, absorbiste ésa energía mientras bebías de las gotas, todas aquellas que no te tocaron y cayeron al suelo… pues… alimentaron la tierra.
- ¿Cómo es posible?
- No eres el único Altaír, yo también me sorprendí la primera vez que me sucedió, para nosotros los humanos, entrar en terrenos de otras razas es tan…
- Ridículo – dije sin vacilar. Me siento como un asesino, yo quería agua, no matar a un árbol.
- Lo siento chico, la responsabilidad es mía, tenía que saber que no estabas preparado.
- No me jodas Leo – le dije molesto. ¿Y yo si estaba preparado para conocer todo esto? Acaso no captas, ni siquiera he hablado con mi familia desde que llegue, no sé nada de mis conocidos y amigos, algunos tal vez piensen que estoy de viaje, otros que estaré ensayando para otro espectáculo como ningún otro… otros tal vez, solo tal vez, quieren saber que estoy sano. Vos has interrumpido mi vida, mi vida en la que lograba hacer a la gente desear saber cómo se hace un truco, hacer sentir a las personas que pueden soñar con la magia, que pueden impresionarse con miles de cosas. Leo, no te ofendas, entre aquí más por curiosidad que por creer en esto, ahora que he visto, que solo he visto un pequeña parte, siento miedo, con cada pensamiento de lo que puedo llegar a conocer mi corazón se pone como loco, palpita con fuerza, empiezo a sudar frío, cientos de cuentos fantásticos que he leído, miles de historias que giran alrededor del mundo acerca de Dioses o de mundos distintos, incluso series de televisión que hacen referencias a la Alquimia, películas que dan fantasía a los niños y a los que aun creen en esas cosas, cualquiera que vea o escuche lo que me acabas de decir, podría decir: sí claro, échale, si le prendes fuego a que lo secas; para de mamar Altaír; si no la controlas no la fumes - todo esto lo decía con un tono de sarcasmo. Mírame, ahora resulta que mientras te estoy hablando empiezo a sentirme menos cansado, cómo carajos voy a explicar esto.
- No tienes que hacerlo – me interrumpió. Recuerda que aun cuando haya sido por curiosidad, fue tu decisión venir con nosotros. Estas sanando debido a la energía del Manzano que bebiste directamente.
- Ve – dije mientras estiraba mi mano derecha hacía Leo y la bajaba bruscamente – escúchate, claro, me bebí al manzano y por eso se seco, yo lo hice, ¿Cómo? Sepa la madre, pero yo lo hice, entiéndeme Leo, no es cosa de si pude o si lo hice, no encaja en estos momentos para nada en mi realidad.
- Entonces tienes mucho trabajo de aquí en adelante chico, ya has entrado y has mostrado ser una clase que pocas veces se logran formar en este mundo, un Demielemental.
- Vale, soy esa cosa. Ahora explícame - le dijie mientras me echaba para atrás y cruzaba mis brazos.
- Has mencionado a los Alquimistas, ellos han existido, aun en la actualidad hay algunos que siguen con investigaciones, sí, lo que has leído en un manga (una historia gráfica de Japón, parecido al comic estadounidense salvo por que la mayoría son a blanco y negro) es cierto, los homúnculos han existido, te choca saberlo, ni modo, lo siento, los magos son reales, tanto los que usan trucos como los que han hecho pócimas y pueden cambiar de forma, los miles de cuentos tienen algo de realidad, las mitologías tiene un fundamento real, no todo es ficción, no todo es verdadero. Contestando a tu pregunta de lo que eres, los alquimistas, chamanes, necromancers y algunos sacerdotes pueden crear seres elementales, ¿Qué son los Elementales? Son aquellos entes formados de un solo elemento, Agua, Tierra, Fuego, Aire, Electricidad, Luz etc. ¿Tienen conciencia? Algunos sí, algunos no, eso depende de quién lo cree y para qué fines. ¿Existen los Dioses? Sí, en nuestro particular lenguaje les llamamos Colosos, también están los Sef, seres formados de energía estancada, has leído o escuchado en historietas como a lo mejor el chico malo se alimenta de las emociones negativas de las personas, bien, eso es un Sef, no es de la emoción, sino de la energía vital viciada de la persona que va dejando por donde pasa, ¿Qué otros seres hay? Miles Altaír, miles. Y tú, ayer nos comprobaste que eres de los más raros, eres como una especie en peligro de extinción, aunque mirándolo desde otro punto de vista, eres como un diamante en medio del desierto, un demielemental, aquel que no es un elemental creado, pero que puede convertirse en uno cuando pueda ser necesario.
Me quede con la boca abierta ante tanta… fantasía. Que buena imaginación tiene Leo.
- Una persona que puede crear elementales - continuo Leo - es alguien que ha estudiado y por lo general ha saltado leyes que desafían al conocimiento científico, pocos seres elementales han llegado a tener una conciencia propia, pues por lo general sus creadores los hacen para sus propósitos, aparte que se necesita una enorme cantidad de energía del mismo tipo del elemental para que pueda tomar una forma. ¿Qué sucedió anoche contigo? Prepárate y escucha con atención, vos eres un humano “normal”, ayer, mientras hacías tu rabieta por estar sediento, tus brazos se tornaron líquidos, cada golpe que asestabas al manzano le mermaba su energía, extrajiste eso en forma de gotas, todas las gotas que cayeron al suelo formaron a un ente pequeño, apenas perceptible, era un charco con un movimiento propio, una especie de montaña de lodo que intentaba moverse, cuando perdiste el conocimiento, el recién formado elemental murió, pues no recibió la conciencia suficiente para poder mantener su forma. Ser demielemental, es poder crear elementales y/o transformarte en uno.
- Sí… claro. Lo que digas Leo. ¿Puedo quedarme solo el resto del día? digo, todo loq ue me has dicho es tan sencillo de asimilar-mis sarcasmo nuevamnente se hizo presente - que ahora solo quiero pensar y sentir mi nueva... ¿cómo lo digo? mi nueva... ha si, mi nueva definición de ser humano y mientras eso sucede, quiero comunicarme con mis padres, si me prestan un teléfono para poder llamar a casa te lo agradecería; me siento como si estuviera en un túnel sordo, un silencio plano en mi mente ante tu explicación de lo que soy, ayer… ¿qué digo? Apenas entre a esta sala y me senté, me consideraba un humano especial, ahora soy un… una especie única, entenderás que me has llegado de golpe.
- No puedo entender como te sientes a la perfefección chico, dese ayer quieres hablar con tu familia, la señorita Sifr ha dado el permiso para que puedas comunicarte con ellos, el teléfono está a tu derecha chico. Descansa, nos veremos en tres días. Si necesitas algo, con confianza puedes hacérselo saber a Feiro o hacerlo por tu propia cuenta, eso sí, si aun no estamos de regreso y ya te sientes con las fuerzas suficientes para realizar ejercicio físico, hazlo.
Leo salió de la habitación, me quede callado, pasaron las horas, Feiro entro en la habitación y dejo una charola con comida en la mesa del centro, de la cual ni siquiera me había percatado hasta ese momento. Tome el teléfono y marque, queria saber cómo estaba mi familia, una contestadora me dio el mensaje nuevo, grabado por Mamá:
- Hola estás hablando a nuestra casa, si eres nuestro hijo, que bueno que te acuerdas, si eres otra persona deja tu número de teléfono y nos comunicaremos contigo en la brevedad.
Me quede callado unos segundos, empecé a sudar, me siento tan confundido. Finalmente dije:
- Hola Mamá… sabes, me han pasado cosas extraordinarias entre antier y hoy, pero, no quiero hablarte de ellas, no por ahora. Bien, a lo mejor estás con mi tía Tulia o con Don José, quizá estas con mi Abuela Agripina, ¿Papá está sano? Si es así que bueno… volveré a llamar en otra ocasión – me detuve, las lágrimas en mi mejilla empezaban a rodar, me dolía mi pecho, las puntas de mis dedos se me entumieron, los extraño, ni siquiera sé en dónde me encuentro… extraño mi casa, mis amigos, a mis padres… con un nudo en mi garganta, termine el mensaje mientras apretaba con fuerza el teléfono – quiero decirte que te amo a tiy a Papá, también a Pita y Alexander, cuidense.
Colgué el teléfono mientras mis manos temblaban, me recosté en el sillón con mis lágrimas escurriendo, lloré hasta que me dormi.
Fin capítulo 004, 09 de agosto de 2008. |