La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / Mineth / -. La leyenda de Khan-ho.- Segunda Parte

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo  Añadir en Facebook [C:365828]

Khan contempló muchas lunas llenas durante su entrenamiento con Zen-nen y no fue hasta que este cayó abatido en combate que Khan no tuvo nada más que aprender.
- Zen- nen – se aproximó angustiado el joven que había engruesado la voz y el cuerpo con el tiempo y el entrenamiento al ver que el anciano permanecía recostado sobre la hierba- ¿se encuentra bien?
- estoy bien – contestó el aun mas envejecido anciano – hoy es cuando nuestros destinos se dividen, si aun tienes una venganza que cumplir, debes partir ahora que es tiempo de que ocupes mi lugar.
- no puedo hacerlo – aclaró el muchacho sujetando la cabeza del anciano que sostenía la punta de la lanza de Khan- esperaré a que el alma del bosque venga por usted… Yo… no puedo…
- solo puedes apoderarte de algo si tomas su lugar, si alguien mas toma mi vida todo lo que te he enseñado se habrá perdido – explicó poniendo el arma en mano del joven – he aplazado demasiado tiempo tu destino, ve y cúmplelo, libera en combate la fuerza del lobo que has estado utilizando…
- Zen-nen – intentó hacer recapacitar al viejo que ahora envolvía con entre sus cansados dedos la mano de Khan que empuñaba la lanza.
- jamás permanecí a alguna tribu – confesó el cansado y abatido maestro al que le afloraban unos mechones blancos de cabello en la nuca – mi madre fue repudiada de su tribu cuando escapó con mi padre, que era su hermano. A él le dieron muerte sus propios hermanos y ella murió a orillas de este río intentando protegerme de la vergüenza… un anciano me recogió antes de que tuviese memoria, Nen era su nombre, simplemente seguí la tradición antigua y proclame su nombre como nombre de mi tribu…
- mi nombre será Khan –Zen – respondió con determinación el guerrero- nada queda en mi de la tribu Ho
El Anciano esbozó una sonrisa y sujetando con fuerza la mano de Khan -Zen que empuñaba la lanza la guió hasta su pecho, causándose una grave herida.
- ¡¡Zen-nen!! – gritó Khan -Zen retirando la lanza he intentando detener el flujo de sus sangre con sus propias manos- no mueras, no se como llegar a la aldea Ho.
- debiste pensar eso antes de arrojarte al río – contestó el anciano con su ultimo aliento- tampoco lo sé yo.
Zen-nen dejó de pronto de respirar y su corazón se detuvo, Khan -Zen permaneció con el cuerpo del anciano entre los brazos mientras se armaba de valor de cavar una tumba como las costumbres lo exigían y deshacerse de la memoria de Zen-nen para que descanse en paz.
Cargó sobre sus hombros todo cuanto pudo cargar y empuñó su lanza aun manchada con la sangre de su maestro para encaminarse río arriba intentando revivir los recuerdos lejanos de su infancia, cuando luego de desterrado debió enfrentarse al espíritu del bosque.
Caminó muchos días sin descanso río arriba intentando encontrar el peñasco por el cual había caído hacia tanto tiempo y no fue hasta que lo encontró que se tumbó boca arriba sobre el césped contemplando el cielo gris que anunciaba una tormenta.
- Kirin… Kirin – suspiró el joven recordando a la chica de cabello negro y piel tostada- tanto tiempo a pasado que aun eres una niña en mis recuerdos…
Khan -Zen cerró los ojos y se durmió tan placidamente como jamás recordó haberse dormido en su vida y no despertó hasta que sintió que alguien o algo le picaban la cara.
Sin abrir los ojos estiró su mano y agarró bruscamente a su débil atacante. Sujetando una rama seca con la que un niño le picaba las mejillas.
- ¡¡¡auxilio!!! – gritó el pequeño de piel morena antes de que Khan -Zen ahogará sus gritos con su mano.
- ¿qué pretendes y a que tribu perteneces? Si gritas te rebano el cuello – dijo poniéndole el filo de la lanza contra el delgado cuello.
- Jiko de la tribu de Huan – dijo el muchacho y a Khan -Zen las últimas palabras hicieron eco en su cabeza.
- ¡¿Huan?! – Preguntó un tanto atemorizado - ¿Qué tan lejos esta la Tribu Ho?
- no existe – explicó el muchacho y Khan -Zen ante el asombró lo dejó ir.
El niño, aunque atemorizado no escapó del sujeto que se mantenía de pie con ayuda de la lanza que había clavado al suelo.
- nuestro líder Huan- Thor combatió contra la tribu de los traidores y les venció, tomó por prisionero a los guerreros y a sus mujeres las vendió.- explicó orgulloso el pequeño.
- madre… -susurró sin siquiera haber imaginado tan trágico destino – necesito saber mas.
El niño permaneció quieto, mirando cuidadosamente al guerrero que tenia en frente y asombrado con tal apariencia, se sentó sobre el césped.
- La tribu Ho sucumbió ante el poder de nuestra tribu, cuando intentaron acapararse de los animales cuando llegó el tiempo de escasez, el ganado que compartían ambas tribus fue escondido por el líder de la tribu Ho… la guerra duró muy poco, Ho-rujin estaba ya muy viejo y cansado y no resistió el combate.
- ¿Cómo puedo saber que no mientes? – preguntó incrédulo Khan -Zen sin poder comprenderlo.
- todo a sido cierto por que mi propio padre me ha relatado como ha vencido a Ho-rujin.
- Huan-thor… - murmuró viendo al chico que de pronto parecía tener un rostro muy familiar – ¿Kirin vive?
Khan -Zen supo entonces con un simple movimiento de la cabeza de aquel niño que lo que creyó haber sido unos cuantos meses en realidad habían sido años, aquel niño, aquel inolvidable rostro solo podía significar para Khan -Zen, que frente a él tenia al hijo de Kirin.


Khan -Zen dejó ir al muchacho, recorrió el lugar unas cuantas horas y buscó un lugar donde refugiarse de la noche, pero permaneció junto al peñasco deduciendo que la tribu Huan debía estar muy cerca, puesto que aquel niño estaba solo. Cuando el sol comenzó a perderse en el horizonte, Khan -Zen encendió una hoguera pequeña y se resguardo del frío, pero la luz de aquella hoguera no solo atrajo a los nocturnos insectos, si no a una familia completa de Personas.
- ¿tiene un poco de comida para nos pueda convidar? – preguntó la mujer que ayudaba a caminar a un hombre al que le faltaba una pierna, mientras tres niños pequeños le seguían tímidamente.
Khan -Zen los observó detenidamente, algo en la manera en la que se envolvían en pieles llamó su atención y con un gesto de su mano les invitó a acercarse. La mujer ayudó a su marido a sentarse y luego de que Khan -Zen le ofreciera algo de carne seca, ella le dio de comer a su marido primero, luego de que este comió lo que quedó lo repartió entre ella y sus hijos.
- gracias – dijo el hombre con su notorio orgullo lastimado sin ser capaz de mirar a la cara a Khan -Zen.
- ¿Son de la tribu de Huan? – Preguntó Khan -Zen a regañadientes y sin esperar respuesta, preguntó nuevamente al ver como los ojos de los niños saltaban de terror -¿a que tribu pertenecen?
- no tenemos una tribu – respondió el hombre antes de que su mujer abriera la boca para contestar- nuestra tribu fue masacrada…
- Ho – se apresuró a murmurar Khan -Zen y el hombre que intentó ponerse de pie cayó de bruces al piso- ¿Cómo es que las cosas han acabado así?

Texto agregado el 12-08-2008, y leído por 31 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-08-14 02:04:16 Me gusta, sigue bien. Un beso y dejo mis estrellas. Magda gmmagdalena
2008-08-12 23:39:55 hermoso cuento..mensaje profundo tanabata
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]