En algún momento, algún día, en un año, en esta vida despertaré de esta monotonía. De este sueño estático, y solitario, que no me lleva más que a pasar el rato. Los segundos, los minutos, las horas en las que no hay trabajo las paso completando con el ingenio y el aburrimiento todos los ratos. Nadie para un café, nadie para ir al cine, nadie con quien tomar una caña, nadie con quien pasear, nadie que no esté en la distancia.
Y pasan los minutos y deseo volver al trabajo pues no tengo nada con que llenar el fin de semana.
Sueño con el pasado dónde el día era movido y los amigos llamaban y te ibas a por unas cañas. Recuerdo los domingos de cine, los días de picoteo y los de cotilleos.
Y ahora, nada, nadie, más que pena en mi alma. No quiero seguir así, no quiero un futuro solitario en el que los segundos pasan sin compartir nada. No tengo salida, pero no quiero que así sea mi vida. Me devato entre la responsabilidad y la impulsibidad; entre la felicidad o la racionalidad, y no se cual va a ganar.
Deseo recuperar esos días dónde la puerta podía sonar en cualquier momento, dónde los lamentos eran por querer un rato a solas; y no ahora, que rezo para tener conversaciones que no sean con un teléfono, un móvil y a miles de metros.
Quiero seguir la famosa frase del "carpe diem", quiero vivir el presente con intensidad, disfrutar de
la vida, saborear los momentos. Pero sola sin nadie, es dificil llegar a tenerlos.
|