Yo te encontre una vez, ibas caminando,
y hubo quienes te apredearon, y vituperiaron.
Te aclamaron de prostituta.
Y al contrario de los que huyeron,decidí esperarte...
lustros,noches insolentes....
Ibas destrozada por una vida recurrente...
los mismos sitios transcurridos, la misma soledad...
Me dejaste reconocerte: por vientos clandestinos,y retazos de lluvia, entre mis parpados...
Hay quienes, sin sospechar quien eres, te veneran como a un dios.
No eres dios, solo eres esa vida que se escapa con palabras, un residuo del tiempo. Solo eres eso que se llama amor, y es solo deseo... Por lo menos la que no agurda y se retiene.... La poesia amante y valiente... |