Descansa en mí poeta tu mirada
y descubre la fantasía tras mis palabras.
Siéntate aquí a mi lado,
mira mis ojos y responde mi inquietud.
Dime si tu mente vuela vertiginosa
desencadenada de tu voluntad,
libre e inquisidora
ingresando a la vida de otros,
a sus sentimientos,
a sus historias,
rescatándolas para traerlas a tu ingenio
y que tu las relates en tus versos.
Dime si te trae el suave aleteo de las hadas,
la risa quisquillosa de los duendes
el color verde azulado de las montañas
y el ardoroso ímpetu de los héroes.
Dime si a veces te despiertas enamorado,
otras desesperado,
y hasta percibes
el frío roce de la muerte.
Dime si sabes de flores que hablan,
de animales que cuentan sus historias,
de niños tristes y de guerras que no viviste.
Ven, siéntate a mi lado.
Hablemos de eso que vemos y sentimos,
cuéntame lo que tu imaginación te dicta,
yo te contaré que un día volé hacia el sol
y me enamoré de un cometa,
que me abandonó por una estrella coqueta.
Ven poeta, hablemos......
María Magdalena
|