Cuando recorro la ciudad, y en cada esquina se esfuman los amores distraidos, soy inconsciente de mis inquietudes.
Solo aparezco en la avenida cercana y estoy casi entre tu cuerpo. Los olores de la ciudad , se entremezclan entre ese simbolo consistente de amor.
Ahora sobrepaso el callejon único; el recurrente, el insolente.
Y dentro de ese hogar inescrutable, apareces entre sombras y canciones de despedida.
Solo acierto a decir, unos cuantos susurros mientras reviso una absurda visión de mi pasado; cuando decidí descubrirte entre sabanas, aún compalciente entre tus ausencias.
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