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Inicio / Cuenteros Locales / Danna_art_dC / Chocolate

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El comienzo del final de la historia de Maria José. Para sus amigos: Joselita, para Alba: Niña Maria, para mamá Tacy y Maite: Majo, al fin y al cabo ella prefería Mase, aunque nadie la llamara así.

Ese día como todos los días desde hace más o menos 280 noches, talvez menos talvez más, Mase había perdido el sentido de sentir, sí, como lo leen e imaginan.

Mase no sabia actuar más halla de lo que sus manos hacían a diario, su mente pensaba a ratos y sus ojos miraban mirando.

Resumiendo más para no enredarnos y enredarlos, Majo miraba, aspiraba, comía, oía, y sujetaba en vez de ver, oler, degustar, escuchar y palpar.

Lo diferente del caso es que Majo no es igual a lo similar de lo parecido; con recato me dirijo a Joselita y en la estrechez de mi libertad de narración relato su relato veras.

Mase no estaba muerta en vida como algún cotilla alcanzó a pensar, en general, estaba más viva que todos los presentes en este mundo, otros y en el más allá.

El cambio de la niña Maria lo empezó a percibir mamá Tacy con su vida de experiencia en la cocina, sabia percibir la dolencia más escondida solo sabiendo lo que un comensal comía. Por eso al solo echar un vistazo a la niña Maria sabia lo que le acontecía.

Mama Tacy solía decir que si una persona se resistía al efecto que el chocolate le proponía, perdía el calor, el éxtasis y la alegría que este le producía.

Hacia unos días Mase no tomaba chocolate como era costumbre cuando el sol descendía, mama Tacy que todo lo sabia, supo que la niña Maria José estaba dejando de serlo, pero al pensar detalladamente Majo en su retiro y doncellez no podía del todo crecer.

Ni Maite que a sus 20 años había sufrido de mal de amores estaba tan desilusionada del dulce de mora...

- Dulce de mora, se q..mo el dulce d.. mora eeeeepa luego no tenes los ojos en la je(ta)...? reprochó Alba (la cocinera), al ver que María José había dejado quemar el dulce.

- Cuidadito con terminar esa palabra Alba, escrutó mamá Tacy ipso facto o en un termino más sencillo en el acto.( quien no está ya cansado de lo que es aùn latin infiltrado)


Mase despertó de su dulce transe y dirigió la mirada a Maite no muy lejos de allí. Respiró profundo y como un espanto y lejos de este mundo continuó con su alucinación.

Maite sabia lo que a Majo acontecía, pero era un evidente enigma tan intimo y misterioso como furtivo e incógnito. Ella guardaba con disimulo y reserva el testimonio que Majo le había encomendado, solo era de renacuajos, andar contando algo tan de ella, de Majo, y como de mal de sapos no padecía, Maite ni una palabra decía de lo que sabía.

Llegó la noche que era lo más especial que el día escondía, para la niña Maria claro esta. Nadie pasaba por alto su entusiasmo y su sopor, en ese momento a la vida le sonreía y con un leve ruborizarse en las mejillas, de mamá Tacy se despedía, como si fuera a una cita con mucha prisa. Alba le llamaba la cita de galaxia de la niña Maria.

Alba no estaba muy equivocada, mase, esta gran niña, en sus sueños no perdía el sentido de sentir, todo lo contrario lo ganaba pero de una manera tan aguda que hasta Maite que dormía al lado suyo lo advertía, igual como veía el niño que soñaba de igual forma y fuerza que María, y que a su encuentro clandestino asistía. Como Maite decía: el amor volaba entre las cobijas, el mirar veía, el oír escuchaba, el aspirar olía, el comer degustaba y hace 282 noches ni una más ni una menos el besar sentía y el sujetar una mano revivía.

¿Para que comer chocolate? Si la niña Maria junto Andrés se recargaba de calor éxtasis y alegría. Hasta esa vigilia ya que Andrés y Maria talvez serian adultos al otro día, como es cosa de adultos su amor finalizaría, la fogata se apagaría y como es rutina de maduros el egoísmo aparecería eliminando los sueños de la joven Maria.

¿Y a donde iría Andrés Maltés a vivir su particular rutina?, Igual a Maria, que a partir de ese instante sì que era una muerta viva. Menos mal al despertar la niña María se dio cuenta que aún seguía siendo una niña, y que le restaba otra noche de vida, antes de que le dijeran serenamente, que se pusiera el vestido de novia y que saliera a la ceremonia, ya que un fulano semiaprovado quería convertirla en señora.

Daniela Tovar

Texto agregado el 02-09-2008, y leído por 31 visitantes. (4 votos)


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