Vicio
Bajo las estrellas, al borde del firmamento,
enciendo el cigarrillo, lo voy quemando de a poco,
mientras su sabor se adentra hasta mi pecho,
se me aparecen tus locuras cantando, sonriendo.
Disperso allá, en la profundidad del recuerdo,
lo aspiro de nuevo y se cubre mi rostro
con un velo líquido y espeso y me parece
sentir un musgo triste y gris, cubriendo
las paredes de mi cuerpo.
Igual que un cigarrillo, el amor
se transforma con los años,
se vuelve pasión y fuego
si lo has disfrutado, ceniza
y locura si tratas de dejarlo.
No puedo dejarte cigarrillo,
porque su presencia,
me recorre dulce,
en tu viaje amargo,
no quiero dejarte cigarrillo,
porque en tu recorrido de muerte,
el olvido viene rumbeando.
Sin darme cuenta, voy de cajetilla en cajetilla,
tratando en vano de mis labios arrancarlos,
igual como trato inutil de terminar lo que tú eres,
un vicio, al que jamás podré dejarlo.
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