Reflejo
Le escudriño y no acierto adivinar
de donde le nacen esos cantos grises, y
si la sangre que chorrea por sus manos,
es además real para quien la mire.
No se, si roba el silencio su reír,
o su lloro le viene, porque reconoce su alma,
cuando pasa volando herido de muerte,
un angelito abusado, por un monstruo aborrecible.
Menos presagiar, a donde va orar
su sombra, cuando en noches de tormenta,
desafía los rayos de las tinieblas, sin más
escudo que su radiante mirar triste.
Le he visto eso sí, abrazar los árboles,
a los pájaros y los sueños de las cárceles
y sus perseguidores, dejarlos libres,
y también le escuchado preguntar
a la oscuridad cuando será el abono
melancólico de sus raíces.
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