Atajos extensos y angostos
que no saben de recodos,
exceso de desconsuelos,
que acompañan a un todo.
Y vamos encandilados
en pos de retratos rotos,
que ya no concuerdan nunca
pues nos alejan del otro.
Y cómo llegar indemne,
a la cima de la vida,
con una presunción inmensa,
de poca estima y dañina.
Enséñame esa senda...
en que se muestra el amor,
donde seduce la esperanza
y no se ensancha el dolor...
Revélame si lo sabes
y si no únete a este fin,
acaso aliando al deseo...
ambos lleguemos hasta allí.
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