Icaro ajustó los tientos de sus sandalias,se calzó el arnés de cuero que mantenía firmes las alas y una vez más,repasó uno por uno los detalles del proyecto.
Calculó la velocidad del viento,verificó que el suelo no estuviera resbaladizo y esperó a que se disiparan algunas nubes que tapaban el Sol..
Con una inspiración profunda, dejó que el aire tibio inflara sus pulmones.
Todos los músculos de su cuerpo se tensaron,retrocedió unos pasos y en una corta carrera dejó atrás el punto de apoyo.
Era el espacio abierto,el tan soñado ,el anhelado.
Con vigor y rapidez,comenzó a agitar sus brazos,dando a sus alas el impulso necesario.
Rápidamente advirtió que comenzaba a desplazarse suavemente.Las plumas adheridas con cera se comportaban como si aún estuvieran formando parte de un ave voladora.
Fue adquiriendo confianza,lo que le permitió disminuir la velocidad de los movimientos,transformando el desplazamiento original en un vuelo placentero y delicado.
Las ráfagas de aire caliente lo elevaban e invitaban a realizar giros y planeos que lo fueron introduciendo en una cálida burbuja,mágica y envolvente.
Sintió como la suave brisa pasaba por sus axilas,dejando a su paso caricias de seda
En el ir y venir danzando en círculos concéntricos,recorrió mentalmente el tiempo previo a la experiencia y lo embargó una emoción profunda al advertir que casi sin proponérselo estaba entrando en la Historia.
Satisfecho por el resultado de su primer vuelo,decidió regresar a tierra,no sin antes aprovechar el impulso ascendente de un planeo.
Con las alas casi plegadas al cuerpo y el rostro sudoroso por el calor del Sol,siguió subiendo. |