A cuatro manos el levantamiento
no fue nada dispendioso,
a no ser porque alguien revolvió el agua
con los restos mortales;
y la fragilidad de los tejidos roidos
dejó flotando un armotodo.
Tenía la mirada extraviada en el sueño
cuando sus ojos pasaron cerca del naufragio.
El puño apretado conteniendo un rictus
de un rostro desmembrado.
La curiosidad pregunta si apretaba el agua
o tal vez quería desintegrar la fuerza de la física.
En la desembocadura del rio Dudar-All
el horizonte flameaba en olas.
Orbitaba con las estrellas mojadas
que goteaban la cara.
Buscó entre su inventario el Sol para sentirse a salvo.
Arriba, un pedazo de materia gris-redonda
lo miró con sevicia, mientras levantaba la marea
para morder el cauce del Dudar-All
Una cama tendida en la noche
entre el mar y el rio
con el cuerpo yerto, los músculos flojos
y los ojos auscultando algo…en el agua
“¿se pueden recibir buenos augurios y seguir tranquilo?”
Indicios de un esfuerzo se observan rio arriba.
En un remanso de agua sospechoso,
tuvo tiempo de escribir poemas sobre la piedra, cerca a la piedra
e intentó frustrado, escribir dentro de ella.
Tuvo tiempo de quitarse la ropa
peso muerto para su desnuda esencia
y no pudo asirse entre la niebla de un solo ósculo.
Tembló la tierra desde el pasado
y se vió de pronto con el agua hasta el cuello
papeles mojados y sin manual paracaidas.
Miles de arrugas se le fueron sembrando
en el rostro , en el pecho , en las manos…
por sus desvencijados dedos huyo el color
la piel traslucida se ablando al poco tiempo.
El Dudar-All tiene su origen en las montañas
dosapa y rolod.
recorre el valle Zate-sirt con un rumbo diferente a cada entrega.
su cauce abarca pocos meses, entre vegetación exhuberante, rapidos intempestivos
hondas superficies inexploradas, de apariencias para los mas cautos
pequeñas caidas entre riscos para los incontinentes del deseo.
Des-emboca en el mar Tonifi-in un día cualquiera.
El era un desperdicio y todos los desperdicios
que confluyen en el mar.
El era un nombre y todos los nombres
olvidado por la memoria que aprendió a vivir con el dolor
cerró los ojos indiferente ante las casualidades
porque nunca creyó en el azar
Estiró los brazos antes de hundirse
y sintió la mano de ese: Otro reino que lo esperaba.
Avanzada en la caida,
ejercitos marinos, peces de todos los tamaños, microscopicos gusanos
lamiendo un cuerpo aguamarina palidecido.
Una azonada de dientes raptó de su rostro el último gesto.
Una mano empuñada sale a flote
deja pasar el agua entre las grietas digitales
al indice le crece una huella nueva forjada con el paso
de corrientes submarinas.
-No hay forma de reconocer un cadáver de viento
una vez son amputadas sus extremidades, la identidad es pasajera
A quíen le importa su destino? cuando el mar es su cuerpo.
Él es ahora un viento y todos los vientos que no lograron
redimir su efímero palpito de fuego al contemplar el agua.
Un dudoso rio que corre por un volcan dormido
cambiando de rumbo en cada soplo, lo espera de nuevo detrás de una montaña.
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