Cuando el sol pegue en tu ventana
ya no estará mi alma dolorida,
habrá huido como trémula ave,
abandonando mi cuerpo y tu vida.
Porque no resiste el tolerar perenne,
el tenerte y no tenerte ...casualmente,
el golpe certero detrás de un gran beso
el goce final...puñalada vehemente...
Rodeando al dolor, el grito rencoroso
titubea y vuelve a su equilibrio...
aunque mi cuerpo gotee ira
y se resista sin el alma entera
y no se entregue a esta fea vida ..
Y ruge al atreverse a todo
y se dibuja complacencia inútil...
y no consigue nada en concreto
sólo el latir cada vez más débil.
Dónde están los días confiados,
donde el sol no derrite sueños...
la lluvia no ablanda y pudre todo
y el cielo se convierte en dueño.
La libertad no choca con barreras,
el aliento dura hasta el final,
nadie esfumina las marcas que dejaste,
y sólo se aspira a un amor de verdad.
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