A Jesús Flores González
No puedo,
por más que lo intento.
Aún levantando muros de contención
no lograría hacerlo.
Eres como agua embravecida
cuando eres deseo.
Te pensaba, sí, te pensaba,
incontrolablemente sobre mi mesa
esta mañana.
Te pensaba sin remedio,
repitiéndote en mi cabeza
como un eco.
Te pensaba, sí, te pensaba
¡Y te pienso!
|