En el Futuro, si uno no está contento con su signo (por ejemplo, si uno es Tauro o Capricornio, cuyos nativos son propensos a ser cornudos; o si uno es Géminis, y quiere curarse de la esquizofrenia; o si uno es Sagitario y su pareja Cáncer, que como todos saben, son signos incompatibles), puede acudir al Hospital y mandar una enfermera al Pasado, para darle a mamá una de esas pastillitas que son una maravilla, que pueden reducir el tiempo de embarazo a tres semanas, o prolongarlo por dos años. El tratamiento es ambulatorio, y no hay contraindicaciones.
Las posibilidades de esta tecnología son ilimitadas: así, uno puede curarse el mal humor cíclico de los Escorpios, cambiarse a Acuario para disfrutar la más sabrosa vida junto al mar, en algún resort; o puede obtener equilibrio en su vida, pasándose a Libra; incluso se ha dado el caso de alguna chica que quiere volver a ser Virgo.
En el Futuro, cambiarse de signo es más común que cambiarse de sexo.
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