¿Y quièn lo entiende?
Quien lo padece
Estoy enfermo...
Estùpidamente quieto.
Mientras sus piernas chorreaban
lágrimas de miedo,
los ojos entrecerrados miraban cosas...
sonrisas, caras de asombro y dientes
¿Recuerdas esos dientes al espejo?
Las noches dibujan carcajadas,
los fantasmas pasean en la alcoba,
juegan adivinanzas con la mente
de quien teme encontrarse
otra vez con el pasado.
Yo te quiero,
tanto como te quise niña,
inocente que cuelgas tu vestido
sobre la tristeza del abandono.
Te quiero, como se quiere conservar
la pureza, mientras se acerca
la trágica historia de tu suerte.
Gotas gruesas
cruzan las mejillas frescas,
tengo una niña sembrada
en el cuerpo,
y un monstruo que me
destroza el vientre.
Ayer te vi
flotando con alas prestadas,
eran tus rizos como caireles de oro,
en la frescura de vientos serenos.
Te vi...
Con el perfume a limones y naranjas,
bañándote de árboles y risas,
junto a un cielo donde
colgaba un columpio de azahares.
Y eras tú mi niña,
ave de un día oscuro,
de una noche solitaria y terrible,
junto al quemante infierno
de cuentas en rosario
violado por lascivos besos.
NO llores, no reclames ni busques,
duerme tranquila sobre la matanza,
no hay justicia ya para el ayer.
Yo te quiero…
así rota y vacía,
negra y callada te quiero,
porque te encuentro como ahora
en el recuerdo.
Derrámate sobre el imprudente,
que juzga tú tormenta cual pública
mueca de atractivo encanto,
para amarrarse a la razón de aquellos
que nada saben de
muñecas muertas.
¿Y quièn lo entiende?
Quien lo padece
Estoy enfermo...
Estùpidamente quieto.
*Gracias Carlitoscap
RHCastro.
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