La travesía de tu inmenso mar
del cual lucho por salir a nado,más
tu insistes y vuelvo a sumergirme
en el y no veo tus manos salvadoras
las que tanta veces sentí,como cual
seda arraigada en mi piel.
Tus manos,manos santas, tu piel
tus huesos ya de hombre cansado
de tanto recorrer y no quise ver
que solo era la musa inspiradora
de la noche de ayer.
Cuanta entrega,cuanta pasión
tu deseando solo la carne y yo
yo entregando el alma y el corazón.
Mas tu insolencia de los años
y la soberbia de tu ser
dejan marcas en mi cuerpo
que van mas allá del sexo y el placer.
Y esa costumbre mía de amar sin ganar
de darlo todo sin temor a perder,
me vuelve a la niñez .......
es mi esencia ....es mi ser,
que pobre del,que no lo supo ver.
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