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Inicio / Cuenteros Locales / dinosauro / En construcción. Aún sin nombre.

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Como en las últimas dos ocasiones, el sitio convenido con Miguel Ángel para reunirnos fue El León de Oro , cantina de tradición en Tacubaya que ha logrado remontar los años con remodelaciones, vistiendo sus esquinas con televisiones en lo alto y a sus meseros con pantalones negros y casacas rojas. Frecuentada por burócratas y oficinistas de camisa blanca y corbata. Los dueños se hablaban y dirigían a los meseros a gritos , contribuyendo al bullicio de los comensales, los mas jugadores de dominó . Con un tequila blanco, sangrita, un caldo caliente de camarón servido en un vasito y una cerveza para cada uno, comencé a explicar a Miguel Angel el motivo por el cual le había pedido nos reuniéramos pronto pues me preocupaba lo que me había sucedido a partir de la muerte de Paco Alatorre y quería su consejo. Iré al grano: había empezado a tener miedo y necesitaba hablar con alguien.
Transcurría la tercera semana del año y estaba contrariado después de la segunda llamada telefónica que había recibido de mi jefe, quien me insistía para que autorizara pagos a contratistas, no obstante los contratos de obra se hallaban aun en revisión en el área Jurídica y no haber recibido aún las actas de entrega recepción de las obras, cuando el teléfono sonó de nuevo y pensando que de nueva cuenta era él, contesté seco.
-Bueno. –
¡uy que genio licenciado ¡- se oyó del otro lado. –
-perdón Lulú no es contigo-
-Si, no te preocupes, ya lo sé, el contador Cervantes que estaba antes que tú se ponía igual cuando Jorge Alberto le pedía que adelantara pagos a los contratistas - Lulú en ocasiones me hablaba de tu y a veces de usted.
-entonces ¿esto no es nuevo?-
-no licenciado esto tiene años y varios directores de finanzas antes que tú se han ido por eso y por otras cosas que ya iras conociendo. Oiga pero le hablo para darle una mala noticia-
- ¿que paso?-
-pues que el lunes atropellaron al antropólogo Paco Alatorre y falleció
-pero ….¿Cómo estuvo?
-Fue en Insurgentes, ya ve que vive, digo vivía en la Villa Olímpica. Estaba en la calle, esperando un taxi, cuando un auto se subió a la banqueta y lo aventó, ya no alcanzó a llegar al hospital, murió en la ambulancia.
-¡Que barbaridad! Oye, ¿recuerdas que habíamos quedado en desayunar con él empezando el año? -comenté
-Si pero ya ve que con tanto trabajo que ha habido en estos días no pudimos …. ni podremos . Y a propósito licenciado aprovecho para comentarte que la viuda sabía de la amistad que llevábamos con Paco y me habló por teléfono para pedirnos la ayudemos a tramitar el pago de marcha y su pensión.
-hay que preguntar en el administrativo.
- ya investigué, voy ir a su casa este viernes saliendo de la oficina, pero quería pedirle me acompañe. La señora dice que tiene una caja con talones de pago, pólizas de una aseguradora, estados de cuenta y muchos documentos y no sabe lo que sirve y si puede cobrar algo de ahí, quiere que los revisemos y la orientemos. Nos invito a cenar tamales mañana.
- bueno, te hablo a las seis para irnos.
- de acuerdo, pero vámonos en mi carro.

Trasladarse desde las oficinas del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Alvaro Obregón, hasta la Villa Olímpica un viernes a las siete y media de la tarde solo fue posible armándome de paciencia y con la expectativa de ligarme a Lulú. Una hora y media mas tarde estábamos cenando tamales verdes y rojos, bolillos y atole de guayaba, en la mesa del comedor en donde hasta hace unos días tomaba sus alimentos Paco Alatorre.
A Lulú la había conocido tan pronto como yo había empezado a trabajar en el Instituto, hacia tres meses.. Ella se encargaba de la administración del presupuesto de la dirección de investigación y una de sus tareas más importantes era tramitar autorizaciones de presupuesto para los investigadores. Por ello Lulú se dejaba ver casi a diario por mi reducida oficina en donde sólo cabía yo, mi escritorio y un interlocutor sentado del otro lado. A mi espalda un muro de cristal dejaba ver la Avenida Alvaro Obregón 13 pisos abajo.
Lulú mencionó a su amigo el Antropólogo Francisco Alatorre, quien había trabajado antes en el instituto nacional Indigenista en donde yo había trabajado también y lo había conocido . A la semana siguiente de mi ingreso había recibido la visita de Paco Alatorre , celebraba mi llegada al Instituto y sonriendo me comentaba lo guapa que era Lulú, nuestra amiga mutua, diciéndome que con ella no tendría “problemas de estacionamiento”, lo cual entendí en el recorrido por Insurgentes, Lulú era divorciada, y se preciaba de haber casado a su hija, a su hijo y hasta a su marido. Lulú era alta , siempre andaba muy bien arreglada, usaba fijador en su pelo pintado de rubia y usaba unos lentes grandes de gota, era de sonrisa fácil y no llegaba a los cuarenta años. Después de las frecuentes visitas a mi oficina era obvia la atracción de ambos, lo cual habíamos dado a notar con un abrazo de año nuevo en pleno Alvaro Obregón, ante la presencia suspicaz de su joven y regordeta jefa, responsable del area de difusión del Instituto..
-
- Y ¿ al taxista que lo aventó lo agarraron?
- No , el señor del puesto de periódicos dijo que había sido un taxi verde, un datsun el que se subió a la banqueta, y que sin detenerse volvió a bajarse de la banqueta y se fue muy rapido, pero que no le había alcanzado a ver el numero de placas.
- Que pena
- Yo pienso que también se debió en parte a que Paco andaba como distraído, pensando en no se que cosas. Cuando andaba metido en sus proyectos de investigación se volvía mudo, como que andaba dándole vueltas al proyecto en la cabeza y así andaba últimamente. En los días anteriores no podía dormir , se despertaba y se ponía a leer en la madrugada hasta que se quedaba dormido . Por mas que le preguntaba, me decía que estaba trabajando en su nuevo proyecto de investigación y lo mas que me decía es que era el más importante de los que había hecho, pero ni media palabra mas. Bueno, eso siempre decía del proyecto que estaba haciendo.
- ¿y en qué proyecto estaba trabajando ?
- Desde hace un par de años tenia pensado hacer un trabajo sobre el sindicalismo, pero dos veces lo pospuso, presentando otros proyectos. Decía que necesitaba madurar mas la idea.
- ¿y dejó avances?
- Si, pero no están aquí. Para escribir le gustaba que nos fuéramos los fines de semana a nuestra casita de Tlayacapan, alejado de la ciudad y de los amigos, tenía muchos, era muy amiguero, pues ¿que les platico a ustedes? Ahí en su librero dejó sus borradores. ¡Vamos un fin de semana¡, los invito, es un lugar para descansar. Ustedes me dicen. Nos vamos desde un viernes en la tarde para aprovechar el sábado y el domingo, les va a gustar.
- Pero aquí solo quedaron sus libros, aunque no sé si en la oficina dejo papeles.


A media cerveza, llegó Teodoro, nuestro mesero, cuyo nombre ostentaba la plaquita plateada prendida a su camisa, dejándonos sendos platitos con dos quesadillitas de papa para cada uno, y salsa verde para bañarlas al gusto, preguntándo si queríamos ordenar algo o preferíamos la botana del día. Nos decidimos por lo último que resultó mole de olla a la temperatura ideal para empezarlo a degustar de inmediato acompañado de unas tiernas tortillas. En las mudas televisiones, pasaban Bajos instintos provocando que los parroquianos que ya la habíamos visto voltearamos constamente para apreciar el cuerpo de Sharon Stone. Mordí un limón y bebí su agrio jugo. Miguel y yo chocamos los caballitos de tequila bebiendo lo que quedaba y dándole después un trago a las botellas de Corona para continuar con mi relato.

La viuda cobro mes y medio de sueldo como pago de marcha y exhibiendo el acta de defunción el seguro quedó en liquidarle cien mil pesos la semana siguiente y solo quedo la promesa de empezar a cobrar su pensión en un par de meses ¿ es todo lo que dan por la muerte de Paco nos pregunto?
El fin de semana en Tlayacapan resulto placentero, la viuda nos instaló el viernes en su casita , dejándonos las llaves y yéndose a dormir a casa de unos vecinos. Esa era su forma de agradecernos la ayuda. Aquella noche decidimos dejar para el otro día la investigación de los libreros. En el comedor había media botella de Appleton, cocas y hielos en el refri. Después de dos cubas decidimos irnos a acostar y fue así como acabé de conocer a Lulú. El canto de los gallos me despertó a las seis y media. Al abrir los ojos me encontré con su espalda pecosa, bajo las cobijas pase mi brazo poniéndo mi mano en su cálido vientre y adherido a ella me volvía dormir.

La viuda llegó como a las diez con unos huaraches de queso con salsa verde, jugo de naranja natural y se puso a freírnos unos huevos que nos sirvió acompañados de frijoles refritos. Nos dijo donde estaba una grabadora y los cidis y dijo que después volvería. . Con música de la banda de Tlauitoltepec comenzamos a hurgar en los libreros de Paco: libros del Instituto Nacional Indigenista, libros de Antropología , de Sociología, novelas, ensayos, y al abrir las puertas del librero , folders con escritos: capitulo. Nacimiento del sindicato magisterial, otro folder: los primeros lideres otro mas : Jongitud
Otro: la maestra de Ciudad Netzahualcoyotl; los muertos y desaparecidos: y luego periódicos, grabaciones con entrevistas.algunas hojas manuscritas la “casa de san diego” viajes a Estados unidos y Europa, elecciones fraudulentas … En fin un trabajo que ya no concluiría nuestro amigo.
Después de salir a caminar para conocer Tlayacapan, decidimos ir a nadar a Agua Hedionda en Cuautla. El agua fría y olorosa y unas cervezas nos revivió. Al salir de la alberca hicimos otra vez el amor en el vestidor. Salimos a comer en un restaurancito cecina de yecapiztla acompañada con gajos de aguacate, una enchilada , frijoles refritos con totopos y una cerveza para lubricar el paso de los alimentos. Nuevamente pasamos la noche en la cama del difunto Paco y la viuda y al día siguiente después de desayunar empezamos a hacer maletas. Para mirar que no hubiera dejado ropa en la parte alta del closet, me subí a una silla y encontrándome con una bolsa de plástico que tenia un rollo de papeles sujetados por una liga, lo bajé . Se trataba de copias fotostáticas de estados de cuenta, en donde aparecían depósitos y cheques millonarios mensuales , en la primera hoja aparecía el nombre de Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Algunas cantidades aparecían con unas inscripción a un lado “SD”. Correspondían a transferencias a una dos cuentas indistintas que se identificaban entre cientos de cheques correspondientes a secciones sindicales del sindicato por toda la república. Salimos a la ciudad de México,la viuda dijo que se regresaría el miércoles.

Durante el viaje de regreso Lula me preguntó ¿y qué va a pasar con nosotros? Yo le respondí que la quería mucho, pero que no deseaba echarle a perder la vida a otra mujer. Ella sabía que estaba separado y que en verdad la amaba, como para echar a perder la relación viviendo juntos y matando el deseo con la vida monótona y cotidiana. Le pregunté lo que pensaba, contestándome que lo que había tratado de evitar era enamorarse, pero que ya era tarde.
A la semana siguiente Lulú me llamó por teléfono mientras atendía a unos auditores, para comentarme que le había llamado la viuda de Paco , diciéndole que el martes después de ir al mercado, había encontrado la casita de Tlayacapan patas parriba, todos los libros en el suelo, la ropa sacada de los cajones y toda los documentos de la investigación quemados en el piso del patio. Por lo demás no faltaba nada.. Pensé en ese momento que si debía faltar algo: la bolsa de plástico con el rollo de papeles que no se por qué chingados me había traido. Fue ahí cuando empecé a pensar que nunca debimos haber ido a la casa de Paco y menos haberme traído el rollo. Quedamos en salir a comer juntos.

En el Sanborns de la calle de Tabasco untándole mantequilla al pan le pregunte que si creia que Paco estaba metido en un lio y si su muerte no había sido accidental. – Pudiera ser- me contesto- tal vez alguien se enteró de lo que se iba a publicar y lo mando desaparecer. Suena lógico- contesté.
---Y nosotros que Lucio?- Pregunto Lulú
Nosotros nada, nosotros no estábamos haciendo la investigación
Pero ¿ y los papeles que te trajiste?
---Hoy mismo los quemo no te preocupes
-Lucio tengo miedo, es gente mala y con mucho poder

---No te preocupes, para ellos se acabo Paco y su investigación

Al regresar en la tarde, sobre mi escritorio encontré un sobre en blanco enmedio de los documentos que había dejado desordenadamente . Apenas si salía de entre aquellos. Lo abrí y encontré una pequeña tarjeta blanca, que decía con letra a máquina de escribir. Esconda bien los papeles, son muy importantes , no comente con nadie, soy un amigo de Paco , destruya completamente esta tarjeta y tirela desde su coche en marcha.- Es posible lo vigilan. Haga su vida normal, en los próximos días lo busco. Lo de Paco no fue un accidente- Después de darle muchas vueltas, aquella noche decidi no destruir los documentos.

A partir del día siguiente durante la jornada de trabajo, de vez en cuando barría con la mirada a mis alrededores, buscando una mirada cómplice. Fue hasta la semana siguiente, cuando al abrir el cajón central de mi escritorio encontré una tarjetita blanca que decía: lo espero en el baño del segundo piso a la once en punto. Aquel piso albergaba al personal del Fondo para Arqueología, que era en un número menor al que albergaban los otros pisos. A las once en punto me encontraba solo, frente al baño de los hombres del segundo piso, de cuya perilla colgaba un letrero que decía “fuera de servicio”. Gire la perilla y la puerta cedió. Me metí y cerré la puerta .

Texto agregado el 26-09-2008, y leído por 58 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
2008-11-21 13:06:37 me gusta Lulú, me cae simpática, dile a Lucio que se case con ella, lo va a sacar derechito.Buena historia te sigo divinaluna
2008-11-05 16:28:53 Si, Dino, tienes un buen comienzo, me gusta mucho, por sierto, hace mucho que no leía en primera persona... y si, bueno la redacción está buena, aunque cuida un poco en las puntuaciones. mitkathena
2008-11-03 18:06:59 Me parece que tiene buen ritmo, ya te hare más comentarios saludos! EMIHDEZ
2008-10-09 02:35:39 Leí " Amnesia" y me atrapó hasta el final, lo mismo este texto. En tus textos hay misterios, suspensos, me gusta tu estilo. marimar
 
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