Adiós Amor
Sólo sé que sí es amor, que sólo es amor lo que siento. Él es mi hombre, mi mitad, mi todo. Me resulta imposible apartarlo tan sólo un minuto de mi mente, de que sea mi universo, de sentirlo como mi alma misma, de ser suya.
Y no puedo creerlo, después de que me ha defendido tantas veces, y hasta la furia, con su propia madre, frente a la indiferencia absoluta de ella hacia mí. Me eligió sin dudarlo ante sus pocos amigos que ya no frecuentó. Después de tantas apasionadas noches donde, no puedo equivocarme, sentí su alma amándome más que a nada en el mundo. Después de largas y románticas charlas hasta el amanecer soñando un futuro hermoso de matrimonio, hijos y alegrías. Y no tengo dudas, su amor fue siempre tan puro, apasionado y genuino como el mío.
Pero en este momento me doy cuenta de que su madre lo ha doblegado. Ella me odia. No entiendo por qué. Siempre sólo amor le he dado a su hijo.
Y lo veo aquí tan cansado, vencido y distante que me aterra. Me mira lastimosamente resignado con lágrimas en sus ojos mientras toma sollozando esa pastilla con su baso de agua. Y apenas puedo escuchar, fulminante, mientras siento diluirme en el aire, a su siquiatra que le dice:
-Es una medicación excelente que lo liberará al instante de sus alucinaciones.
|