RHCastro,23.09.2008
No seré más, la que se arrime al nido,
en busca de sonetos bien cantados,
prometo que mis pasos no harán ruido,
y he de encontrar razón a lo pasado.
No buscaré la sombra en tu regazo,
ni pediré a tu puerta algún abrigo,
comprendo la distancia de tus brazos,
confundes en la guerra a tu enemigo.
De que vale tratar con lo intratable,
dejaremos que el perro, ladre... ladre,
pero si un día te muerde, nada se hable.
Así está bien, declárame culpable,
me pongo la careta de cobarde,
y me alejo sin más, que siendo amable.
RHCastro.-
altorcan,25.09.2008
Yo seguiré arrimándome a tu nido,
a incubar mis sonetos en tu espacio,
quiero rimar mis versos muy despacio
y acoplar su cadencia a tu latido.
Me quedaré en tu sombra recogido,
escribiendo a tu abrigo algún prefacio,
sin surco de mi casa a tu palacio,
sin guerra entre mi ardor y tu descuido.
No pediré favores de tu trato,
ni alguna gratitud por mi desvelo:
me declaro sumiso sin recato.
Solo quiero pisar tu mismo suelo,
gozar de tu frialdad en comodato,
y seguirte sin culpa y sin recelo.
rhcastro,26.09.2008
Para seguir sin culpa y sin recelo,
o gozar la crueldad de fría dama,
debe haber un amor que es más del cielo,
que involucre a los santos en la trama.
Para aceptar sus muchas incoherencias,
su enfermedad malsana y destructora,
alguno de los dos, sufre demencia,
con increíble paciencia sanadora.
Humilde ante el orgullo se levanta,
solo aquel que ha crecido con los años,
y puede acariciar, lo más extraño.
Admirable es el hombre que se aguanta,
la boca que vomita olor a caño,
y en silencio soporta... Tanto daño.
RHCastro.-
altorcan,27.09.2008
Soportar en silencio tanto daño
no es peor que el calvario de estar solo,
como hoja desprendida del peciolo,
como rama arrancada del castaño.
Como cobre apartado del estaño,
como diente extraído de su alveolo,
¿qué gano en solitario mauseolo?
¿Qué saco de una vida de ermitaño?
No es mérito de humilde, santo o bueno.
Es la escarcha que cuaja en la retama
el frío que los páramos despuebla.
Yo prefiero la luz del día pleno,
pues si el sol puede herirte con su llama,
más lastima la noche y su tiniebla.
rhcastro,27.09.2008
Más lastima la soledad del alma,
la noche en su tiniebla que callada,
hace del hombre la más triste morada,
cuando males, penetran con sus calmas.
Es hermosa, la sombra engañadora,
Que se filtra en los huecos de lo humano,
se goza con lo inmundo y lo profano,
vestida de ternura encantadora.
Pobre de ti, que solo en las penumbras,
la llama de su luz es quien te alumbra,
soportándolo todo en su presencia.
El placer de su labio es tu carencia,
poder de lo maldito que en su esencia,
abrazado al inicuo te acostumbras.
RHCastro.-
altorcan,28.09.2008
¡Qué cierto es que viviendo la rutina,
te acostumbras y todo lo soportas!
Ilusiones vencidas y alicortas
se pierden en su mísera neblina.
Pobre de mí, de mi ánima anodina,
que se embosca en parábolas absortas.
Con tus sinceros versos tú me exhortas
a salir de mi dura disciplina.
¿Pero qué puedo hacer? Si yo tuviera
la plata de algún jeque petrolero,
viviría en Marbella en primavera,
me haría musulmán como el primero,
y tendría un harén con cien mujeres
en palacios de lujos y placeres.
Màs vale morir con esperanza,
que vivir sin ilusiones.
RHCastro.-
*Gracias maestro. |