Qué distinta eres
cuando estás lejana,
sabiéndote sin regreso.
Frágil me siento
en los brazos de maderos,
que sujetan el cuerpo
que se aparta,
lentamente de casa.
Triste el árbol
seco que me observa
caer junto a su tierra,
sin servicio,
pronto seremos solo eso,
polvo que ligero
transporta el aire.
Canto tan hermoso tienen,
los gorriones
que insisten en permanecer,
no entienden de adioses,
y no sabes...
Si es triste o alegre su vuelo.
! Tú, mi bonita!
!Bendita seas!
Cuántos recuerdos
se me vienen ahora,
como regalo de
todas tus maravillas.
Pequeña mía, me dueles...
Y sé que me sufres
como te sufro,
Que lloras y cantas
en esta hora de angustia,
la pérdida irremediable
de tu amante.
Y allá van mira...
Al golpe de este cuerpo
en el hueco se levantan,
como plegaria
se eleva la estampida,
al oído del creador
de tanta belleza.
Te cuento mi niña...
Con la misma intensidad
con la que lloro,
y sufro ¿Sabes?
Porque soltarte
no es lo que esperaba.
Hasta nunca o hasta pronto
¿Quien lo sabe?
Solo puedo decirte
que fui feliz.
Gracias bonita...
Fue bueno.
RHCastro.- |