TE VOY A CONTAR MI SUEÑO
Porque jamás tuvo dueño
y anida en ricos y en pobres
deseando que tú la encuentres
te voy a contar mi sueño:
Soñé que Dios en los hombres
por un cielo y un infierno
sembró todas las pasiones
que su genio concibió.
Soñé que luego, extasiado,
el destino nos legó
pero a su ser insondable
una cuestión afligió,
a poco de cavilarlo
decidió que el hombre sabio
reciba de recompensa
una porción de su esencia
y en su saber infinito
felicidad la llamó.
Hallar el cielo en la tierra
es la ciencia de las ciencias
por su entera decisión;
así el maná proclamado,
nacido en su bendición
quiso esconderlo y trocarlo
por templanza y perfección.
Soñé que luego, extasiado,
largo tiempo meditó
buscando el sitio adecuado
donde ocultar su creación;
pensó en la altiva montaña,
en el abismo profundo,
en los mares tempestuosos,
en los confines del mundo,
pero a todos desechó.
Soñé que en un desvarío
a este don inmaculado
quiso poner tras el sol,
de allí regresó al instante
a su inmensa comprensión
y halló el lugar más recóndito
a los hombres el señor:
la felicidad que anhelas
se oculta en tu corazón.
Soñé que luego, extasiado,
derramándose en la vida
su maravilla acuñó.
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