Mi Negro.
Sufrió lo suficiente para morir,
fiel al rincón que cobijó su cuerpo,
no pude parar de llorar y sentir,
mi mejor amigo, ya estaba muerto.
Muchos los años fueron a mi lado,
amigo màs viejo que me quedaba,
dicen que los perros no son alados,
pero fue el único, que me cuidaba.
Pudo irse de noche, y no lo hizo,
pues supo despedirse de su dueño,
expiró el viejo, como en un sueño.
Se fue, justo el dìa cuando lo quiso,
se marchò mi Negro que fue un ejemplo,
sì... Mueren los ángeles de mi templo.
RHCastro.-
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