Aquí van los minutos,
esos que te dedico cada día,
que nunca te llegan
como de costumbre.
Donde te digo, te pregunto,
te sugiero, te aconsejo,
te acuso, te respondo,
te amo, te odio,
y me muero un poco por oírte.
Pero no te oigo…
Aquí van de nuevo tus minutos
como quien arroja esa botella al mar,
los arrojo a la multitud a ver si te llegan.
Son esos minutos los que en las noches
me hacen descubrir tu ausencia.
Y noto el hueco que tengo en algún lado,
oscuro, frío, abandonado.
Definitivamente,
ya no los quiero, te los devuelvo.
|