¿Que dirían si supieran que los veo? Que los oigo hablar y escucho sus pasos cada vez que se acercan a la alacena. Que espero con paciencia el día que Aurora, la señora de la casa con abrelatas en mano me elija a mi para degollarme de entre todos mis congéneres y servir el postre de sobremesa y luego, antes de ser botado a la basura de donde un camión me transportará y me dejará en el tiradero municipal de donde seré recogido por algún pepenador para ser fundido nuevamente, el mas pequeño de la casa lamerá mis entrañas extasiado con la dulzura repegada en mis paredes...Y seré reciclado otra vez y me convertiré quizás en un automóvil último modelo. Porque tengo la posibilidad de convertirme en algo que siempre haya deseado y no haya podido poseer nunca.
Seguramente no se lo creerían. A decir verdad si de creer se trata, a mi mismo me cuesta trabajo creer en mi destino.
Me llamo Valdemar Ezquivel, mi número de afiliación es 37VE654133, y el de trabajador es 004423-21, todavía los recuerdo. Aunque ahora de nada me sirvan ya.
Ahora soy un reluciente pedazo de hojalata brillante al sol y contenedor de alguna dulce conserva, duraznos en almíbar me parece por lo empalagosa y aromática de la sustancia adherida a mi cuerpo por dentro. Sólo ahora bendigo mi fría condición metálica pues mi diabetes incontrolable ya no me podrá hacer nada, ni aún con esta delicia pródiga en azúcar refinada que llevo dentro...
Porque a mi, sépanlo bien, a mi si se me dió el don de la reencarnación, cosa que no se le da a cualquiera. Y yo si reencarnaré eternamente, una y otra vez, de eso estoy seguro: En una lata de conservas como soy ahora, en una moneda que circularé entre millones de bolsillos, en la proa de un barco que surcará los siete mares...O en una bicicleta, en esa bicicleta roja que hará la felicidad de un niño esta navidad.
PRÓLOGO:
En los últimos 25 años han muerto en promedio 7 personas por año en la fábrica de acero que hay en mi ciudad. La mayor parte de estos accidentes fueron protagonizados por obreros que cayeron a los “Cubilotes”, también llamados “Ollas de Fundición” o "Convertidores" donde el mineral de arrabio es fundido junto con otros materiales a temperaturas superiores a los 5000 grados celsius para fabricar el acero en estado líquido que se enfriará y tomará su dura consistencia natural.
Se sabe que el cuerpo humano se desintegra conforme va entrando en esos enormes calderos que contienen en su interior 10,000 toneladas de acero fundido donde el cuerpo se disuelve y se vuelve nada.
La empresa por su parte lamenta el deceso, nos regala un informe oficial del accidente, pensiona de acuerdo a la ley a la viuda y los deudos del obrero...Y sigue comercializando TODA su producción, pues según palabras de sus altos directivos, no pueden permitirse dejar de vender diez mil toneladas de acero por un hecho tan lamentable, aislado y fortuito como este.
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