La mujer y los niños en casa,
el hombre proveedor de víveres,
días y noches que cuentan, calendarios
personales según la importancia de las fechas.
Seres egoístas que transitan pensantes
sobre la avenida del yo quiero y necesito.
Temerosos y nítidas rosadas
páginas de libros ignorados
tras paredes húmedas.
Simples vidas,
que pisan constante el mismo suelo.
Ciudades, pueblos, humanos y perros.
¿Me quieres? ¿Te quiero?
ecos que acompaña el viento,
en la masacre de los años.
Días de parque y fiesta,
de libertad limitada a sus horarios.
Uno, dos, tres... Los hijos.
Cuenta la madre al salir de casa.
Uno, dos, tres... Están todos.
Árboles grandes y juegos extenuantes,
deporte, gente, niños corriendo.
Uno ¿Dónde han quedado los otros?
Uno... !Uno! !Llamen a la policía!
Ojos desorbitados, mentes en blanco,
lágrimas incrédulas y días negros.
Ahora solo es de noche.
Anfetaminas, luces intensas...
Deja que las tinieblas se iluminen,
y me cuenten de ellos.
Mirada infantil cuestionándose cosas
¿Cómo es que se fueron y me dejaron?
Las paredes se agrandan,
los silencios abundan,
nadie tiene respuesta para el llanto.
La locura y las rejas,
todos se han ido,
ya no hay dolor por quien no se recuerda,
no se sufre por quien nunca estuvo,
duerme, escápate, muere
despierta y vive pensando
que nada de esto ha sucedido.
El alcohol mitiga y provoca al olvido,
las sombras se acuestan,
los niños ya duermen,
la loca está muerta
y la música tiene latidos.
¿Dónde es que se fueron los niños?
Rompe, asesina el espíritu.
Camina las calles desiertas,
encuentra la puerta del jacal abierta,
Miguel sigue adentro,
jugando a los carros con sombras,
muñecos que nunca se quejan.
Su padre se tira,
lo abraza y se aquieta,
con la boca abierta y los ojos hundidos.
Los fantasmas vienen a jugar seguido,
Miguel les sonríe
y se muere el padre en el suelo frìo.
Miguel es tú fiesta !Sonríe!
!Sopla fuerte y pide tu deseo!
La abuela lo abraza y los niños se alegran.
Él, habla con nadie,
sonríe al vacío,
y sopla tan fuerte cual nunca ha podido.
Las velas se apagan,
ocho años cumplidos,
ya no tiene a nadie y está confundido,
a veces recuerda jugar con hermanos,
caricias de madre y un padre tendido.
RHCastro.
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