Perderme
enrollado en tu lengua;
ahogado en líquidos espumosos
resurgentes de poros gigantes,
de los más grandes que hay en ti.
No mires mis ojos,
están llenos de silencios esquivos
que escapan a miradas
¡No los veras, no lo intentes!
Mas toma mis fuerzas,
no me quiero resistir,
ni alejar a golpes las ansias,
las más grandes que hay en ti.
Decae el tiempo,
lento-tímido
susurrante-inerme
y tu sombra gime
podrida de sentir,
lento-tímido y se esfuma
en el rocío,
la calma,
tras el miedo,
el más grande que había en ti.
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