...
justo enfrente del cine
dos hombres esperaban...
el paso de la tarde
quemaba a fuego lento
la tez humedecida
los ojos llenos de agua
los hombres esperaban
un amor que es pasado
reflejado en los charcos
que bañan sus zapatos
el cielo enrojecido
fuera pisoteado
y un ramito de flores
caído en el asfalto.
dos hombres en un cuerpo,
joven alma de otrora
alma antigüa de ahora,
matando el cuerdo tiempo
-¡oh, indomable toro! -
se visten de silencio
desnudan la locura,
universo oscilante
soledad al relente...
fruncidos en la frente
y en la blusa de seda,
que un día fue regalo
de un gran amor altivo,
el pelo blanco abriga
una empañada mente,
donde duerme el presente
del hombre sin guarida...
no sabe donde viven
los nombres del pasado
los rostros son los rastros
en un álbum de olvidos
sin embargo, recuerda
un mundo en la mirada
de un rostro enamorado
-esplendor de diamante
que ofusca el sol naciente-
su boca que despierta
los besos más perversos
en cueva de misterios
todavía recuerda
los placeres primeros
los pétalos de rosa,
de suave rosa negra,
que en sus manos se abrían...
el telón va subiendo
negra y blanca pantalla
dispara sensaciones
como un caleidoscopio
envuelve las butacas
con sueños de colores
escenas de la vida
y amores imposibles
el público se rinde
ante la fantasía...
justo enfrente del cine
el hombre ya no sabe
lo que tanto esperaba.
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