Empezo, como todos los romances, bien idilico. Fue un querer que iba y venia, bien desvariado. Fue mirar sus ojos y no estar segura de mis sentimientos, fue pensar de manera superficial y preguntarme si realmente yo le merezco. Una noche, despues de que oleadas intermitentes de culpa me socabavan, me enamore perdidamente de su exitencia, su pasado, su futuro y la labor de sus manos. Lo que sentia era... un volcan que nunca cesaba su erupcion, la lava era la reciprocidad. Pero cuendo uno ama ciegamente y la luz de la verdad quema la vista, ese tristeza infinita quema tanto en el pecho que se convierte en dolor fisico. Y si... decidi creer y esperar por el, pero ya no era lo mismo, otra vez la pregunta intermitente de si lo amaba, cuando estuve insegura me fui, cuando estuve sola, volvi y el ya no era el mismo, entonces lo perdi. Y aun hoy me cabeza se llena de silogismos, y obviamente de preguntarme que querran verdaderamente todos conmigo.
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