Te tengo simplemente natural,
rozando tus extremos sobre mí...
mi cuerpo no tiene más amparos
y me aplicas la pena de morir.
Morir mis ojos, mis manos , mi ardor,
ocupar la boca el beso placentero,
guardar palabras que exalten la armonía,
creer que flota gentil el mundo entero.
Y lágrimas precoces que gritan la alegría,
del poseerte aquí y para siempre,
el palpitar convertido en sobresalto,
aplacándose desde el placer que siente.
Brillos en los ojos, temblor escondido,
pensamiento egoísta que guiar no se puede,
altas cumbres altas que descienden prestas
tú y yo muy juntos, igual los niveles...
|