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Inicio / Cuenteros Locales / mauro22 / El Acoso

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Acoso.

— ¡Oigan si yo tengo más de cincuenta años! Tengan un poco de consideración.

Les grite, te lo juro, nerviosa, desesperada mirando a todos con miedo, con rabia. Es que me acosaban tironeándome la ropa, el pelo, hablándome al mismo tiempo.... ¡No les puedo oír! Les grite sin que por ello se dejaran de molestarme…. Una mujer, no te miento, trataba de arrastrarme fuera del andén, sujetándome los brazos, no sé porque razón....

— ¡Ay que me duelen! ¡Déjeme en paz! ¿Quiere?

Le dije suplicando, desesperada. Creí, te lo juro, esta señora me pega aquí mismo, no te miento. Si había que ver sus ojos, su cara…. Era ver a mi mama cuando me retaba: enojada, rabiosa, como si yo le hubiera hecho algo a ella o, no sé, a su familia.... ¿¡Me conoce usted de alguna parte!? Le trate de preguntar alzando la voz por el griterío.... Yo quería que los trenes se detuvieran en la estación para que todo volviera a la normalidad pero no: continuamente pasaban los carromatos por la estación Tobalaba sin detenerse, sin dejar pasajeros, te lo prometo que es cierto, era bien raro te diré. El flujo y reflujo había quedado estancado.... En un momento me desprendí de las manos de la señora después de un forcejeo descomunal trastabillando en el intento. ¡Asustada vi que estaba a la orilla del andén muy cerca donde pasaban los trenes! Pensé: me voy a caer y seré aplastada, atropellada, pero me recupere de inmediato con un movimiento ágil de danza aprendido en el internado, ¿te acuerdas? Aproveche de escapar a donde termina el andén en un vano intento de refugiarme en algo parecido a un rincón de mi pequeño departamento.... El que tú conoces cerca de Pedro de Valdivia, ¿te acuerdas?.... Bien atracada a la pared y con las manos cruzadas espere tensa lo que iba a venir....

— Miren el feo lunar que tiene en la mejilla....
— Sus ojos achinados y pequeños parecen que se van a salir de sus órbitas.... ¡Véanlos, ja!
— Ay, me gustaría esta falda para la muñeca de mi nena.

Les escuche comentar a esos idiotas sin apartar las miradas de mí con risitas entrecortadas, no te miento. Una mujer hundió su huesudo y largo dedo aquí en la mejilla cerca del lunar. ¿Lo ves? Todavía se nota la marca.... ¡No sé que le sucedía a toda esa gente....! Pensarían que yo era un monigote y podían hacer lo que quisiera conmigo.... Esos pelotudos me estaban haciendo daño, te lo juro que es cierto.... Otras me tironeaban el pelo tan bruscamente que me dolía hasta gritar Ay. Pero no se detenían ahí, sino buscaban mis manos para intentar darle movimientos dancísticos o algo parecido.... Tal vez creían los cretinos que era una de esas muñecas parlanchinas muy en moda durante la Navidad pasada, ja.



Ahí, cuando levantaban mis manos dándole poses dancísticas, fue cuando el hombre alto toco mis pechos sintiendo la suavidad de sus manos, ¡te digo....! Pose mi mano sobre la suya sintiendo deseos como jamás había sentido en la vida. ¡Te lo digo, me calenté....! No te rías, no me avergüenzo en absoluto. Él parece que sintió mi emoción. Lo note cuando acaricio mi mejilla.... Se aproximo con suavidad, abrazándome luego cariñosamente.... Le escuche decir muy gentil, que no sintiera miedo.... Sentí el pene crecer muy cerca de mi boca.... ¡Es verdad! Fue hermoso sentir todas esas sensaciones, te lo juro. El se inclino hasta arrodillarse y vi cuando acercaba sus labios hacia los míos.... Fui besada, fui acariciada con delicadeza. Fui desnudada delante de todos ellos, pero no me importo en lo más mínimo.... Cada vez que me despojaba de mis ropajes, no te miento, me calentaba más.... Cerré los ojos y me ofrecí como cuando uno se envuelve en una túnica de seda. Los demás quedaron callados viendo tal maravilla. Primero se marcharon los más viejos dejando un buen olor en la boca, ellos se dieron cuenta lo necesario de nuestra intimidad. Después partieron los demás, los más jóvenes marchando militarmente escaleras arriba. Me sentí la más hermosa del mundo abrazada a él.... Era igual a todos ellos cuando hicimos el amor.

Él Andén semioscuro quedo completamente vacío, sin el menor ruido. Ya los trenes no pasaban por la estación.... Quedamos un buen rato ahí agotados todavía, jadeantes por aquel acto.... Oliendo el aroma del deseo....


Texto agregado el 19-11-2008, y leído por 189 visitantes. (15 votos)


Lectores Opinan
2008-12-07 20:01:49 Describes de una forma que haces que yo sea una espectadora más en ese andén.***** shambhala
2008-12-05 09:32:25 Excelente Mauro! este texto realmente atrapa en sus vericuetos. Es frenético como el andar del tren. Una narración entre real y onírica. Un beso y mis estrellas. Magda gmmagdalena
2008-12-03 02:00:22 O estoy muy lento o es superior a mi comprensión, pero al releerlo encontré la luz al final. "Era igual a todos ellos cuando hicimos el amor". ¿O será que es un cuento a los que no hay que buscarle la lógica? chilote50
2008-12-02 01:13:27 Que genial! :) ************* vilyalisse
2008-11-30 00:19:38 Qué buena narración!!! Es como un corto surrealista, muy muy bien! Saludos. Jeve. Jeve_et_Ruma< /a>
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