El tiempo (o la vida) desmenuzado en rumores dentro de un reloj.
Desparramado en verdes campiñas, con manteles extendidos
y miradas añorando pasados brillantes.
En bancos de plaza apretujando las penas del día.
En besos fugaces o ardientes, en roces lejanos o de obligación.
En atrios de iglesias atrás de los novios, que hoy se emocionan.
En vientres henchidos de ambos amores, de injusta violencia, de plácido error...
En ojos pequeños que estrenan sus lágrimas sin saber por qué...
El tiempo no cuenta ¿o sí?.
En cuartos oscuros, sin nombres , fugaces,
con palpitares viejos que esconden el hoy.
En hospitales fríos , con salas repletas, con ojos ansiosos mirando la puerta,
en caños sintéticos que irrigan la vida ¿acaso un error?
Y el tiempo no existe , no es , no palpita,
es sólo el eco de los estertores de vidas marchitas...
|