El aire caliente de este verano infame,
se me ha colado al silencio que me ahoga,
no hay sombras interiores que me alivien
y no hay brisas que me aireen tu demora.
El corazón. el orgullo y el enojo,
ya no presentan sus armas,
se han adormilado a mi vera
y languidecen junto al alma.
Que misterioso elixir fatal,
podrá desentrañar esta aventura,
olvidarme de ti , de tu presencia,
si vives en mí y en mi locura.
Y gira la rueda ante mis ojos,
mostrando tus miserias y las mías,
y del amor que profesamos ayer,
no han quedado ni una estría.
Tanto calor compartido para qué,
ni los despojos sirven de trinchera...
se ha abortado una ilusión de amor
y quedó suspendida en una calle cualquiera.
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