Día 7
Mi ansiedad por conocer, por comprender, por aprender, por saber es cada vez más imperiosa.
Está decidido, no voy a esperar ni que transcurra un mes ni que suceda algo anormal, simplemente quiero volver a reunirme con la Sra. Mirta. Quiero encontrar respuesta a esta cantidad de interrogantes. Hacerle saber que en mí se despertó una inquietud por conocer los misterios que gente como ella domina.
Sin dilatar más la llamé por teléfono y le pedí un nuevo encuentro, pero esta vez para hablar más extensamente.
- Hola, Sra. Mirta. ¿Cómo le va?
- Hola! ¿Pasó algo nuevo?
- No, tranquila. La estoy llamando porque quisiera charlar con Ud.
- ¿Algo en especial? ¿Alguna duda?
- ¿Dudas? Muchas! Pero en un sentido positivo. Más que nada inquietudes, y sólo Ud. me puede ayudar.
- Como le dije al despedirme, estoy a sus órdenes.
- Yo quisiera preguntarle acerca de sus conocimientos y vivencias, que intuyo van más allá de interpretar una tirada de cartas.
- Le explico, yo soy un Cacique de Umbanda. Ha escuchado hablar de la Umbanda?
- Algo…Sé que sacrifican animales, o algo asi
- Error, NO es así. Ve que necesita un tiempo para comprender? Yo le aconsejo que permita que transcurra el mes del que hablamos y le prometo reunirnos y hablar de esto y de cualquier otra inquietud que Ud. tenga, de acuerdo?
- Muy bien, esperaré el tiempo convenido, pero tenga por seguro que la estaré llamando.
- Claro, espero su llamada. Que esté muy bien y hasta pronto.
- Hasta pronto.
En el correr de lo días, fui notando que las sensaciones extrañas que experimentaba se iban aplacando. A su vez crecía en mí ansias de conocer y de profundizar estos misterios. Entender por qué fui objeto de una maldad y cómo, con los elementos que entregué, se dio una solución.
El esperado encuentro con la Sra. Mirta llegó y esto se convirtió en un hito que marcaría mi vida para siempre, enriqueciéndome y fortificándome como ser humano.-
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