Las estrellas saltan al verte.
Sin siquiera conocerte.
¿Cómo estoy yo?
¿Mirando al frente?
Ese cisne azul que vuela por el horizonte.
Este mundo de fantasías extrañas y sonrientes,
Me calman...
Me hablan...
Sólo me engañan y,
Tú también.
La misión de la princesa ha comenzado.
Mi fin ha llegado.
¿Por qué no sonríes? ¿Por qué me miras así?
Soy un ente solitario y no puedo estar sin ti.
Soplar al oído del creador me atemoriza.
Fue él quien me abandonó.
Fue él quien me obligó a,
Tener que vencer a...
Si tan solo pudiese,
escapar de este olvido.
Volver a sentirte,
Tan cerca como un latido.
Como un joven divino,
Lloro ante sus enseñanzas.
Y por culpa suya,
¿Estoy solo en el Olvido?
El dragón del pasado me mira fijamente.
El señor de las tinieblas me teme, curiosamente.
¿Quién quiere todo esto?
No acepto el deber.
No acepto más lágrimas,
que las brotadas del nacer.
Y engañándome nuevamente me miro,
Y aún soy un ente, Solo en el Olvido.
Un simple error del padre imperfecto...
Una simple fantasía de un ente viviente...
¿Necesario en los brazos de la princesa?
Doy mi vida por ella, sin querer: proeza.
Ven dragón azul, ven.
Las lágrimas del deseo no están.
Dar la vida por ella...
Sólo llévame hasta ella...
Sólo préstame tus alas y hacia el firmamento volaré.
Y en las nubes de la soledad viviré. |