Y vi al clan de pie frente al líder.
Entonces recibieron un palo en llamas
y fue el silencio rey por largos momentos.
Otro integrante del clan llegó después
con una enorme piedra
y la dejó caer al lado de la fogata.
Luego, se dirigió hacia el caudillo,
el cual le entregó el último de los rugientes troncos
y, así, tomados de las manos,
emitiendo ruidos guturales,
abandonaron la caverna.
Y dondequiera que se dirigiesen,
los leños les acompañaban. |