Lo más probable es que la veas
con esa chaqueta roja y con su
pelo juegueteándo con el viento.
Cuando la veas, no la molestes.
Sólo dile que a la máquina de escribir
se le acabó la tinta, y ya me cansé
de usar mi sangre para escribir.
Cuando la veas, dale un abrazo.
Muéstrale el ocaso y dale mi
chaqueta, ella sabe el significado
de todo esto.
No te burles. Anda rápido que
el tren no espera, esa mujer es
impaciente con hombres tan
burdos como nosotros.
|