Digo que todo en ella me seduce,
nada rechazo;
lo suyo me atrapa
y no me libera;
ella es fuerza,
como el trueno,
y es también descanso,
como el sueño.
Sensualidad gozoza veo correr
por su cuerpo de capullo abierto,
mientras espero,
ansioso,
besarle hasta los últimos pétalos
engendrados por una desconocida música celeste
que suena perfumando el aire
hasta los cuatro puntos cardinales.
Desde el alba mis instintos la esperan,
confundidos,
hasta que,
por las noches,
trastornados,
se liberan al ritmo de una lechosa
y estruendosa cascada
eternamente vivificante.
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