Siempre que te pienso, estás
sobre una calma verde,
tu boca entre mis senos
se mueve jadeante,
es velero que reposa
en olas oscilantes.
El sueño que huele a almíscar
y a eternas reminiscencias
se muere una mañana
muchas veces repetida,
cuando tu mirada se va
debajo de una falda que vuela
y se pierde entre la gente.
Cuando la cobardía se va
debajo de un golpe seco
y queda estampado en mi rostro
el atropello del todo.
Siempre que te pienso, estás
sobre las lineas de Eridanus,
tu boca en ríos torrentosos nada
contracorriente, sin contratiempo
bebe del absurdo de mi cuerpo
a la orilla de un infierno
flota en el infinito de un "¿quién soy?"
y se contesta "ya no importa. Estoy".
Pero si en mis pensamientos
ves la nada en sus ojos
como un ciego que mira el vacío,
cúbrete de silencio,
guárdalo en la memoria,
ésta es la respuesta
donde se desnudan secretos.
Siempre que te pienso, estás
en el umbral del tiempo,
en un recoveco del amor,
y ya no hay vuelta atrás
cuando tu boca se oculta
en los pliegues de mi piel,
cuando se regodea
en mi armadura de versos,
me redescubro en ti
y jamás te conoceré.
Me enciendo con lentitud.
Me abrazo sin gratitud.
Mirada mía se va
debajo de una quimera,
para encontrarse en meandros
de una tortuosa razón.
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