18.2.09
Supositorios sociales (Un artículo escrito exclusivamente para niñas o niños con mentalidad de niñas)
Después de un mes de vacaciones vengo con uno de ésos artículos Light que tanto detestan algunos de mis editores pero que tanto disfrutan mis amigas. Y sí, este es un artículo escrito exclusivamente para mis amigas Clara, Lina, Maura, Mariangélica, Vanessa, Silvia, Juliana, Luzma, Claudia, Letty y Angélica. Ellas van a gozárselo bastante porque afortunadamente mis amigas distan mucho de lo que describo a continuación:
No sé quienes son peores, las exs o las amigas de las exs.
Las exs son esas viejas que después de cagarse la relación, de irse con el primero que les caliente la cama un rato y con el segundo que les haga caidita de ojo y con el tercero que las manda a volar después de 3 polvos, regresan compungidas a intentar recuperar al ATH que les pagaba todas las cuentas, el ingenuo enamorado que era capaz de ir hasta el fin del mundo para traerles un vaso de agua con cubitos de hielo de los glaciares del ártico solamente por amor; justo cuando éste decide rehacer su vida al lado de nosotras para casarse nuevamente, formar el hogar que siempre soñó y que nunca visualizó con esa ex por brincona, guarra y materialista.
Pero vale, se comprende que una india ignorante sea capaz de hacer hasta lo imposible por no perder al que ahora es nuestro novio. Finalmente por muy bruta que haya sido, siempre se dará cuenta de que ninguno le dará lo que él le ofrecía desinteresadamente cuando estaba casado con ella.
Las que pueden podrirse en el mismísimo infierno son las chismometichecocineras de las amigas de las exs. Son un maldito supositorio social que se te mete por el orto sin hacer mucho escándalo y cuando menos te das cuenta han armado tremendo bochinche al mejor estilo de Laura en América dejándote un cólico agudo y sostenido.
Su modus operandi es sencillo de detectar. Hipócritamente se hacen las mosquitas muertas, se acercan a ti con el pretexto de querer a tu novio por encima del cariño que alguna vez le tuvieron a esa “ex” de la que siguen siendo amigas no más por la “pura lástima” que le tienen. Te cuentan confidencias como si fueras su nueva mejor amiga de toda la vida, te cuentan con lujo de detalles todo lo que supieron de la relación de tu novio con la “ex” aunque a ti te importe un bledo por qué terminaron, por qué se divorciaron, quién tuvo la culpa, quién sufrió más, quién mintió más o quien le puso los cuernos a quién. Pero igual te lo cuentan para hacerte creer que están de tu lado cuando lo único que están haciendo es cumpliendo la misión de averiguarte tu vida para llevarle el chisme a la “ex” a la que también envenenan con un placer morboso diciéndole: “mija, ese man va en serio con ella, y no es por nada ni me lo tomés a mal pero es que ella también le corresponde y parece que están enamoradísimos. Yo no sé pero ahora sí creo que TE LO QUITARON, ahora sí mejor buscate otro porque a éste ya lo enlazaron y lo tiene ahí brincando en su mano. Hace todo lo que ella le dice, no ve sino por los ojos de ella y ella que no es ninguna boba lo tiene dominado por completo. Es que mija, esa vieja tiene cancha, no es una sardinita, tiene experiencia, ya estuvo casada, ya ha vivido sola, tiene independencia económica, dos carreras, vive en estrato 8 y encima tiene casa propia… como quien dice, vos no tenés nada que hacer al lado de ella… excepto claro recurrir al viejo truco de reconquistarlo con los detalles de los que se enamoró de vos, si eso no funciona, mija, no hay nada qué hacer”… Y así en ese tonito de buena amiga, la tipa esta que no tiene marido, no tiene novio y se muere de la envidia de que otras encuentren la felicidad y mucho más al lado de sus propios amigos, siente un fresquito llevando y trayendo, tergiversando información y creando un círculo de conflicto de nunca acabar.
Esas son el tipo de mujeres que no tienen escrúpulos a la hora de meterse en medio de cualquier relación, siempre que con ello piensen que pueden pescar en río revuelto. Son capaces de jurar ante la tumba de su bisabuela que todo lo hizo con la mejor intención y por el infinito cariño que nos tiene a los tres, pero lo que en realidad buscan es acaparar la atención. No soportan la indiferencia, no soportan estar fuera del juego y se meten por cualquier rendija que uno les deja abierta. Por lo general son el tipo de mujeres que además no consiguen una relación estable y sana. Los tipos con los que se meten les mienten, las humillan, las hacen sentir poca cosa porque ellas lo permiten. Su autoestima está tan arrastrada que inconcientemente piden a gritos una gota de cariño. Pero sucede que la envidia y el resentimiento no les permite actuar como seres normales. Gozan del conflicto ajeno y propio, aunque éste sea totalmente imaginario y a falta de vida propia se inmiscuyen en las vidas ajenas para tratar de encontrarle oficio a sus 5 neuronas disfuncionales. Por último son las que se enfilan de primeras en la lista de víctimas de nosotras. Son capaces de darle la vuelta a la tortilla de tal forma que somos nosotras las que las hemos agredido al mandarlas al carajo por chismosas y metiches, somos nosotras las que estamos a la defensiva y juzgándolas. Somos nosotras las que estamos intentando dañarles los lazos de años de amistad y armonía que han vivido.
¡Pues me vale hongo!
La ex y las amigas de la ex me pueden ir chupando un ovario porque a mí no me ablanda la pataleta, no me ablanda el llanto fingido, no me ablanda el drama. Pueden irse a freir espárragos a la patagonia si quieren, pueden intentar suicidarse dejando la carta de despedida más desgarradora del mundo, pueden hacer un remake de la última peli de Penélope Cruz que ya ni me acuerdo cómo se titula, pero lo que es a mí no me jodan.
La clase no se improvisa, es un hecho, y cuando uno se relaciona con mujercitas sin un ápice de cultura como ésas, le toca ser testigo presencial de los peores shows como si estuviera viendo a la mala de “Los ricos también lloran” o “Esmeralda”, y es que esas viejas tienen por escuela Televisa y toda su cartelera de telenovelas sacadas de las vecindades mexicanas creyéndose a pie y juntillas cuanta porquería les meten desde chiquitas. Y llegan a adultas creyéndose María la del Barrio como si fueran un talento por descubrir.
¡Que se vayan a la concha de la lora y se busquen una vida real, carajo! |