La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / el-parricida-huerfano / Teresa

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:39348]



Mi nombre es Teresa y mi vagina es acalorada.
Podéis ahorraros desde ya las interpretaciones burdas y los gestos de fastidio, pues lo mío no es una ordinariez, es una curiosidad, una rareza según me ha dicho el ginecólogo; un fenómeno que se da en una mujer cada ciento veinte mil, ¡Ostia! que ha tenido suerte mi doctor, pues si esperaba atender a esa cantidad de mujeres hasta dar con un caso como el mío se iba a hartar de lo lindo, ¡imaginaos! ciento veinte mil cotorrillas a controlar con el termómetro, ¡Pobre tío!, aunque pensándolo bien quizás no le disguste tanto la idea, después de todo nadie le obligó a especializarse en esa zona del cuerpo humano, ¡Justo en esa!, habiendo tantas otras regiones anatómicas mas recatadas para andar inspeccionando, pues no me vais a decir que eso es vocación, ¡Vamos hombre! que de niño mi primo jugaba con grúas y camioncillos, y hoy trabaja manejando una pala mecánica Caterpillar; pero estos tíos, los ginecólogos, ¿Que hicieron de pequeños?¿Como sabe alguien que el destino de su vida es ser obstetra? ¿Por haber anhelado desde chaval regresar al útero materno? ¿Por haber andado levantando la falda de las muñecas de la hermana? ¿Por haber espiado a las chavalas en el toilette? ¿O ayudado a parir a tu perra? ¡Joder hombre! que eso de ser "un médico de señoras" no es tener vocación, es ser un poco degenerado. Pues lo mío también, para que os voy a engañar, porque, ¡Vamos! que si yo buscaba una ginecóloga, mira, bien que le hubiese conseguido sin problema, y de seguro hubiese tenido que esperar menos horas en cada turno; porque os garantizo que las nueve o diez pacientes que montamos guardia en la sala de espera, vamos en verdad allí con el solo motivo de que el doctor es guapetón, joven y soltero. Aunque entre nosotras bien que esto lo callamos y ponemos como excusa su amabilidad, su amplio currículo y su seriedad, pero siempre nos olvidamos de hacer notar que la doctora de la clínica vecina tiene la medalla de oro exhibida junto al diploma, y sin embargo a la única que ha de revisar es a su secretaria, ya que siempre veo su sala desierta mientras nosotras aquí forcejeamos en la gatera para ver si conseguimos que el galán nos atienda un minuto antes. Y no me vais a decir que no son unas desfachatadas, que varias de las que ves aqui son casadas y sus maridos trabajan como negros para poder pagar a un tipo que tenga a bien tocar e indagar las partes íntimas de sus mujeres, mujeres que, como yo, van a ver a su galeno todas perifolladas y perfumadas, y cuando digo todas, digo todas; y de seguro que ellas también han de tener bajo sus faldas unas lencerías carísimas llenas de galones, ligas y puntillas igualilla a la mía, y de seguro que también se quitaran las bragas con unos movimientos mas característicos de esas mujeres-boas de las películas americanas que se retuercen en las columnas de la disco, que de una dama afligida por la salud de su entrepierna.
Sin embargo yo las he fregado bien fregado a todas, pues mi vagina es única entre ciento veinte mil, y a mí el vaginólogo vocacional me llama por mi nombre y me da preferencia. Y hasta me ha llevado a un congreso, bueno, no a mí ni a mi vulvilla, si no a mi caso, mi caso que le hace andar orgulloso y pavonearse por todo el mundo con la proyección en pantalla gigante de mi vagina hipertérmica rodeada de una guarnición de gráficos muy prolijos de temperaturas y de mediciones, todo moralmente resguardado bajo un cartelillo que reza (vaya lugar para andar rezando) : "Caso de la paciente 397" Y ya que mi identidad había pasado a ser un número, pues entonces fui y le aposté a las quinielas, en donde el agenciero preguntón quiso saber el significado de la cifra y tuve que mentir que era la tablilla del carro nuevo de mi hermana ¡porque no pensareis que voy por todos lados contando que mi vagina es afiebrada! ¡Pues no! A vosotros os lo he dicho porque he tenido necesidad de hacerlo con alguien, pues las personas al conocerse habitualmente se interrogan y dialogan sobre los mismos temas: que sus nombres, que sus edades, que la alimaña que les ha tocado en el horóscopo angoleño y cosas por el estilo, ¡pero nunca sobre la temperatura de su sexo expresada en grado centígrados! y si bien me reconozco como una chula bastante maja, tampoco es cuestión de andar ahuyentando a posibles candidatos conyugales con mi defectillo calórico, defectillo calórico que en realidad no es tal ya que no padezco ninguno de los inconvenientes que desde un primer momento se cruzan por la pensaderas de las gentes cuando se enteran de que una tiene una vagina caldeada: no ando todo el día deseosa de tener relaciones sexuales con cualquiera que pase por allí, ni me gasto en taxis boys el crédito de mi Forni-Card, ni dejo los Tampax chamuscados, ni despido vapor de entre mis piernas al salir de una piscina, ni van a nacer tostados mis hijos el día que dé a luz, no quemo los profilácticos de mis amantes ni aso sus penes; no, nada de eso, sólo tengo una contrariedad con mi órgano ardiente, una sola, pero si me apuráis os diría que es casi la peor de todas: A los hombres le gusta en demasía, pero no como al doctor Adónis que le place solo por amor a la ciencia y no por haber hecho uso de ella como sería mi anhelo; no, a los caballeros que comparten mi intimidad les agrada más que ninguna otra de las ciento diecinueve mil novecientos noventa y nueve restantes porque se sienten muy a gusto en ella, muy a gusto aunque no pueden explicar el motivo, ¡Vale! ¡tampoco es que se lo pregunten mucho! vamos pues, que ese no es el momento en el que la gente está muy predispuesta que digamos a andar haciendo investigaciones ni nada que se le parezca; que la están pasando de gozo y las pesquisas pueden esperar, que la lógica se vaya al demonio, han de pensar, esto está maravillas.
Y ese es mi verdadero problema: mis gallos llegan a la meta del amor en menos que canta un gallo, me dejan allí, solilla en el camino que habíamos comenzado a recorrer juntos. Eso para mí es la moneda corriente en mis noches de pasión. Imaginaos por un instante lo que es no haber empatado nunca con ningún compañero al conquistar la cumbre de los sentidos, no saber lo que es cantar a dos voces la melodía de los jadeos, no haber compartido nunca esos breves segundos de "pettit mort" de los franceses, esa muertecilla que nos hace saber que estamos tan vivos, no haber bailado nunca en pareja la danza de los estertores de la piel, no saber lo que es dar al unísono el abrazo cúlmine, la expiración simultanea; imaginad que para quien no lo sufre todo parece ser un problema sencillo de apenas unos minutos, ¡Pues no lo es! y que no venga ese tío de Einstein a decirme que el tiempo es relativo, ¡Pues lo será para él!, yo busco un amante de lo mas absolutillo. Y ni os acerquéis a cuchichearme el mapa del tesoro de puntos anatómicos ocultos, que ya me los tengo a todos bien conocidillos, y no vengáis con tus técnicas de Johnson and Johnson, ni con tus secretillos carnales ¡que puedo daros cátedra yo a vosotros! pues no, no es eso lo que busco, no es maña lo que me falta, lo que quiero es poder decir ¡Hombre lo hemos logrado!, es tener un coitus que no sea interruptus por una vez en la vida al menos. Suponed por un momento que nunca hubieseis podido acabar algo, eso os va a dar una idea aproximada de mi sufrimiento, suponed que todo se corta antes y de repente, que nunca podeis llegar al lugar que ibais, que todo se termina de imprevisto, que las músicas se os quedan sin un acorde, las comunicaciones telefónicas se te cortan sin previo aviso, que nunca puedes dar la última bocanada de humo del pitillo, o el trago final del vaso, ni saborear el último bocado que resta en el plato, que los cines se te quedan siempre a oscuras sobre el fin de la película, todo concluye antes y de imprevisto, las novelas, los cuent

Texto agregado el 17-05-2004, y leído por 269 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
2008-06-21 00:33:28 que placer es leerte parri...un verdadero placer... el texto es maravilloso, atrapa hasta el final, como todos tus escritos , al menos todos los que lei hasta ahora, estoy encantada y voy a por mas! CONGRATULATION!!!! ***** perlaz
2007-09-21 14:36:45 qué lo parió... esto está tan pero tan bueno!! tiene tan buen ritmo, sale del tema, entra en el tema, va y viene... tu personaje es de lo mas simpático en toda su frustración. y me mató lo de "llegar a la cumbre de los sentidos". maritam ontesverdes
2007-03-26 05:46:21 Qué cacho de confesión. Arranca fantástico para un lado y termina comentando un problema que carajo, que problema y qué maestro para ponerlo en palabras. Fantástico. lobodebarro
2006-03-27 04:56:12 Re bueno!!!!!!!!!! VACYA
2006-03-19 17:38:26 Genial!!!Demasiado real y gracioso!!!...me recordó algo......... DIL
Ver todos los comentarios...
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]